domingo 11/4/21
Infraestructuras

La reurbanización de Pablo Flórez cierra el plan del casco histórico

La obra en la vía, terminada después de nueve meses, completa las adecuaciones peatonales
La calle ya está de nuevo abierta al tránsito desde la Catedral hasta el entronque con Arvejal, a falta del remate. FERNANDO OTERO

No estuvo para la semana Santa, pero tampoco hizo falta. El cierre de la obra de reurbanización de la calle Pablo Flórez se anota al final con fecha de primeros de mayo. Los trabajos quedan ya tan solo a expensas de que se resuelva el enlace de apenas tres metros con la plazoleta que hace de entrada al colegio Ponce de León, donde se une la vía con las llegadas de Arvejal y Serranos. El bordón resolverá un proyecto que comenzó a finales de julio y que, después de nueve meses y dos fases, ya muestra la imagen definitiva de una de las arterias que estructuran la entrada al casco histórico desde la zona norte de la ciudad.

La fotografía de Pablo Flórez permite dar continuidad al espacio peatonalizado desde el Arco de la Cárcel sin que chirríe la aparición de asfalto, baches y aceras destrozadas como había hasta la intervención. A cambio, en todo este espacio se ha optado por el mismo modelo que ya se había implantado en las últimas reurbanizaciones del casco históricos, acometidas con los fondos del Plan E de Rodríguez Zapatero: un adoquinado de hormigón en dos colores, con el rojo para definir el espacio de la calzada y el gris para el acerado, pero sin que haya diferencia de altura entre ambas como en el resto de las plataformas peatonales de la ciudad antigua.

La adecuación rehabilita un entorno que había quedado olvidado en los sucesivos planes de urbanización que había cometido el Ayuntamiento desde que, a finales de los años noventa, optara por convertir el casco histórico en un espacio reservado para el tránsito de los peatones para engrandecer el atractivo turístico del entorno. No entró en los primeros contratos que impulsó Amilivia, con la plaza de Regla y la calle Ancha como emblemas, ni tampoco en los siguientes que se acometieron con los planes E de Zapatero para completar toda la mancha que había quedado dentro de la restricción del tráfico, pero en la que pervivía el asfaltado, como en el Barrio del Mercado.

Con 900.000 euros

El plan se centró también en Serradores y San Pelayo, así como en pequeños arreglos

La resolución de la obra completa el plan de recuperación del casco histórico, adjudicado en el pasado mandato por parte del equipo de gobierno del PP. El contrato se firmó con tres años de duración y un presupuesto de 900.000 euros. Con esos fondos el Ayuntamiento encargó la ejecución de los trabajos de Serradores, San Pelayo y su plazoleta —donde los vecinos se han quejado de que se embalsa agua— y Pablo Flórez. Como complemento se apuntaron de otras pequeñas intervenciones en San Lorenzo y el entronque con Reino de León, así como en arreglo de zonas deterioradas, como Cardiles y Platerías, que también están entregadas.

Los trabajos se han encontrado sobre todo con problemas arqueológicos. El mayor de los inconvenientes se dio en la plaza de San Pelayo. Ahí, los operarios se encontraron con los restos del Praetorium y los Principia: los rastros de los primeros asentamientos romanos y la fundación de la ciudad. Tras documentarlos se optó por cubrirlos con la promesa de la entonces concejala de Patrimonio, Margarita Torres, de que se haría un estudio para desenterrarlos y musealizarlos, pero sin dar fechas ni presupuesto.

La reurbanización de Pablo Flórez cierra el plan del casco histórico