lunes 30/11/20
Teodoro Sandoval | Magistrado de la Audiencia Provincial

«Lo de Riaño fue duro, aquella gente luchaba por sus viviendas»

Teodoro Sandoval, durante la entrevista concedida a este periódico. RAMIRO
Teodoro Sandoval, durante la entrevista concedida a este periódico. RAMIRO

Cuarenta años después de empezar una vida dedicada a la justicia, se retira y plantea su futuro con las metas de leer algo que no sea jurisprudencia, hacer senderismo y ejercicio, ir al cine, recuperar el tiempo que no ha podido dedicar a su familia «y jugar al mus con los amigos de Cifuentes de Rueda», asegura con una sonrisa. El entonces juez de Cistierna que elevó a noticia los interdictos de paralización para las obras de la presa de Riaño, también sirvió en Fonsagrada (Lugo), Benavente, Vitoria y en las Audiencias Provinciales de Burgos y León. Fue juez de Menores. «Y sobre todo, un enamorado de esta profesión»,a la que llegó gracias al sentido del esfuerzo y el sacrificio que le inculcaron sus padres. «Siempre les estaré agradecido».

—¿Con qué se queda de todo este tiempo?

—Con la convicción de que me he dedicado a una profesión de la que he disfrutado. Nunca fui al despacho con la sensación de agobio. Soy un afortunado. He dedicado mi vida a cumplir mi deber.

—¿Eso es posible en la jurisdicción penal?

—Esa es una etapa. Pero ha habido otras muchas en mi vida. También he tocado Instrucción, Contencioso-Administrativo... Reconozco que en Penal he estado más a gusto. Es una pasarela por la que discurre una buena parte de la miseria humana. Por razón de la inmediación, en este tipo de juicios a veces puedes estar más a lo que se declara en la fase de instrucción que a lo que se manifiesta en sala. Pero con la experiencia, acabas interpretando incluso la psicología del testimonio y el lenguaje gestual.

—¿Se le ha quedado en la memoria algún juicio?

—Te impactan más los homicidios, asesinatos y violaciones. Tienes que ponerte en la piel del acusado y de la víctima. Tratas de explicarte cosas que a veces no tienen explicación o que vienen de un rumiar de los hechos previos... La violación de un menor te hace preguntarte qué ha hecho esa víctima para merecer esa conducta pero no puedes dejarte llevar en absoluta por la Ley del Talión.

Connotaciones
«Penal es una pasarela por la que discurre buena parte de la miseria humana»

—¿Cómo fue la etapa de lo de Riaño?

—Las expropiaciones venían de 1963 y al poco de llegar yo a Cistierna en 1984 entró la primera demanda de Telefónica. Las demás fueron en cadena. Fue una época dura para mí, pero más para los afectados. Había gente que pese a la expropiación seguía allí porque la administración no había ocupado los terrenos. La gente debió pensar que aquello iba a ser indefinido y cuando se cerró la presa surgieron los conflictos. Tenía el problema jurídico de que se discutía si el interdicto se podía promover contra el Estado y no había precedentes, no tenía un camino que seguir. Y luego estaba el problema humano, aquella gente luchaba por sus viviendas. La Audiencia confirmó todas mis sentencias. Seguro que habrá gente disgustada y lo respeto, pero mi papel era el que era. Fue la etapa de mi vida en la que la preocupación fue más duradera en el tiempo, creo que fue así..

—¿Qué compañero le ha marcado profesionalmente más?

—A esta profesión vienes aprendido pero estás aprendiendo todos los días. Siempre te miras en el espejo del Tribunal Supremo o en la Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL, pero estás aprendiendo todos los días de los compañeros de la Audiencia.

—El porcentaje de sentencias de la Audiencia que se corrigen en instancias superiores no es muy alto...

—Son muy pocas. Eso quiere decir que los magistrados están formándose constantemente. Estamos en manos de jueces de sobresaliente.

Advertencia
«El CGPJ no existe en todos los países, hay quien piensa que es una figura artificial»

—Y que además han trabajado en grupos muy cohesionados ¿no?

—Eso hace que el intercambio sea más fluido. Se necesitaría un sexto magistrado para crear la Sección Cuarta y así habría dos bloques. Sé que la presidenta está luchando por ello y empleándose a fondo.

—¿Qué opina de la renovación del Consejo General del Poder Judicial?

—La cuestión es saber si a los jueces los deben elegir los jueces. Hay opiniones para todos los gustos. El artículo 122 de la Constitución deja una discusión sobre cómo se elige a los miembros del Consejo. Es ciertamente un artículo confuso porque se refiere a los vocales de procedencia judicial diciendo que se nombrarán «entre» jueces y magistrados, pero no dice «por» los jueces y magistrados. Digo yo que cada Gobierno optará por una posición o por otra dependiendo de sus mayorías. No me atrevo a opinar. Hay tratadistas que dicen que el Consejo General es una figura artificial. De hecho no existe en todos los países. Lo que sí está claro es que tiene que garantizar la independencia de los jueces.

—¿No hay más medios para la Justicia porque así se evita más control a los gobiernos?

—Totalmente. La ratio de jueces en España es de 11 por cada 100.000 habitantes, cuando en Europa es el doble. Además el español es poco dado a la mediación. Y también hacen falta más peritos. Las leyes cambian, porque a nuestros padres no se les pasó por la imaginación lo de la letra pequeña. Y porque en un estado con 17 autonomías también hay soluciones diferentes para problemas parecidos.

—¿Tiene buena percepción el ciudadano de los jueces?

—Creo que sí, pero hay que partir de la realidad: estamos para dirimir conflictos y no voy a pedir a un perjudicado por mi sentencia que me alabe. Pero buena parte de la carga que hay en los juzgados es por la confianza del ciudadano en el aparato judicial, que está claro que existe.

«Lo de Riaño fue duro, aquella gente luchaba por sus viviendas»