Diario de León

La salida del Grosa del aeropuerto deja a los drones sin una pista para operar en León

Hoy finaliza el acuerdo entre Tierra y Aire para el uso del hangar, lo que pone en jaque su permanencia en Gazola

Integrantes del Grosa preparan el Searcher durante una de las campaña de vuelo. FERNANDO OTERO

Integrantes del Grosa preparan el Searcher durante una de las campaña de vuelo. FERNANDO OTERO

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El día D ha llegado. Tras intensas jornadas en las que los integrantes del Grosa, la unidad de drones vinculados a la inteligencia del Ejército de Tierra, han estado recogiendo todos los equipos que tenían en su hangar en el Aeródromo Militar de León hoy, definitivamente, lo abandorán después de casi cuatro años, según ha adelantado hoy Diario de León en su edición de papel. El acuerdo entre el Ejército de Tierra, del que depende la unidad de drones, con el Ejército del Aire, propietario del hangar y las instalaciones del aeródromo, vence hoy, lo que deja a los RPAS sin una pista óptima para sus operaciones de vuelo.

La decisión del Ejército del Aire de no dar continuidad al acuerdo pone en jaque la permanencia de la puntera unidad de inteligencia en León, después de que el verano pasado se anunciase la posibilidad de su traslado a la base de helicópteros que el Ejército de Tierra tiene en Agoncillo, La Rioja, «por cuestiones operativas». De momento, todo apunta que no se tomará ninguna decisión en los próximos tres meses, aunque la unidad está pendiente de dónde podrá operar a partir de 2022.

Ayer concluyó la recogida de todos los equipos y el material que la unidad de RPAS tenía en el hangar de la Academia Básica del Aire. Los Searcher (los drones con los que trabaja el Regimiento de Inteligencia) y todo su instrumental, fueron trasladados a la base Conde de Gazola y replegados en los hangares del Costerón, donde la UME y el resto de los grupos de artillería guarda sus equipos. Está previsto que además, para cerrar oficialmente el vínculo, el responsable del Grosa se despida formalmente del coronel director de la Academia Básica del Aire, responsable del Aeródromo Militar de León.

Tras el traslado
Los Searcher estarán almacenados en el Costerón hasta que puedan volver a volar

A pesar de que en la base del Ferral existe una pista, esta es insuficiente para los Searchers, aunque sí la aprovechan los RPAS de otras unidades. El Searcher precisa de una pista asfaltada de al menos un kilómetro de longitud, lo que condiciona su ubicación. El desembarco de la unidad vinculada al Regimiento de Inteligencia —cuya matriz está en Valencia— estaba vinculado desde sus orígenes a la Academia Básica del Aire y al Aeródromo Militar de León. Antes de que se adecuasen estas instalaciones, el Grosa comenzó a operar en el Aeródromo de Pajares de los Oteros y a pesar de que se creó en 2015, no realizó su primer vuelo desde el aeródromo militar hasta enero de 2018. Aunque no se descarta oficialmente, parece inviable que la unidad de drones regrese al aeródromo de Pajares, de carácter civil.

Después de que saltase la alarma el pasado verano, la sociedad leonesa y las instituciones han reclamando insistentemente la permanencia de esta unidad en León, tanto al Gobierno como a Defensa. En una repuesta en el Congreso a la diputada popular Carmen González Guinda sobre el posible traslado del Grosa a Agoncillo, desde el ministerio apuntaron en noviembre del año pasado que «no» les constaba tales intenciones y en junio de este año, el secretario general del PSOE de León, Javier Alfonso Cendón, afirmó «contundentemente» que el fin del acuerdo entre los ejércitos de Tierra y Aire por el uso del hangar en el aeródromo no implicaba que el grupo militar abandone León o se disuelva.

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