sábado. 02.07.2022

—Presidente, cree que la transición justa que promueve el Gobierno central va a ser esta vez sí efectiva o es un brindis al sol.

—La verdad es que ni es transición ni es justa. Creo que es algo claro y evidente. A lo largo de los últimos años hemos tenido bastantes peleas con el Gobierno central y con la Unión Europea. Todo el norte de nuestra comunidad tiene un compromiso con las cuencas mineras, con las centrales térmicas. Yo sé que hay que apostar por que el futuro está en la ecología, en la protección del planeta, pero el Gobierno de España tenía que haber apostado con más fondos para las cuencas mineras. Han sufrido mucho en términos económicos, de pérdida de empleo y vemos como ahora, desde la Unión Europea se prima aquellas naciones que no habían cerrado las minas. El Gobierno de España se precipitó. A partir de aquí estamos trabajando codo con codo, con instituciones, con agentes económicos y sociales, para que haya oportunidades de futuro y de negocio en todo ese territorio.

—¿Hay proyectos nuevos para estos territorios?

—Bueno, uno que se conoce ya es el de Forestalia en Cubillos del Sil. Estamos trabajando en proyectos vinculados a las energías renovables y también en otros vinculados al turismo y al medio ambiente. Pero cuando estén maduros y concretos, informaremos. Estamos muy pendientes también de la Mesa por el futuro por León, donde se tendrán que trabajar y tendrán que plantear nuevos proyectos. Y desde luego serán proyectos que se puedan plantear a los fondos europeos.

La periodista de Provincia, Maite Rabanillo, durante la entrevista. RAMIROLa periodista de Provincia, Maite Rabanillo, durante la entrevista. RAMIRO

—Se están promoviendo varios proyectos de energías renovables que no están teniendo buena acogida por los vecinos, especialmente en la Montaña Central, ni por los agricultores, en el caso de las fotovoltaicas. ¿Cómo se alcanza el equilibrio?

—Hay que buscar el equilibrio, por supuesto y tenemos que ir viendo caso a caso. Con carácter general las energías renovables son el futuro. Pero luego habrá que ve el impacto medioambiental o el impacto socioeconómico en determinadas zonas. Casi todas tienen el beneplácito y el concurso general de todo el mundo. Y hay algunas que generan más conflicto o polémica. Y habrá que ir determinando, como digo, caso a caso.

—¿Está Castilla y León preparada para acceder a los fondos contra la despoblación?

—Hemos pedido al Gobierno de España que haya objetividad, transparencia y criterios claros a la hora de reparto de estos fondos. Todavía no lo tenemos estrictamente identificado. Nosotros estamos haciendo nuestro trabajo internamente, con el sector privado, con las instituciones, ayuntamientos y diputaciones, universidades, otras entidades y el sector empresarial. Hemos hecho un proceso participativo, abierto a toda la sociedad de Castilla y León, y también estamos buscando aliados estratégicos, con otras comunidades autónomas, con empresas que van más allá de lo que son los límites geográficos de nuestra Comunidad Autónoma. En esto queremos ser profundamente ambiciosos.

—Tenemos que hablar del sector primario que está atravesando muchas dificultades…¿Cómo se convence a un joven de que ahí está su futuro?

—Tenemos que hacer del campo un lugar agradable para vivir. No puedes estar trabajando 365 días al año, necesitas un trabajo que te permita planificar tus descansos, tus actos sociales. Además, tenemos que hacer una apuesta clara por continuar la modernización que se está produciendo en el campo. No nos hemos dado cuenta, pero la modernización, la innovación, la capacidad de transformación que ha tenido el sector primario es tan importante como cualquier otro sector. Hace 40 años se necesitaba 400.000 personas para trabajar en el sector primario en nuestra comunidad autónoma. Hoy con menos trabajadores en el campo, de manera directa, producimos más y mejor. Tenemos que seguir apostando por que el valor añadido se quede en la comunidad autónoma, en nuestra tierra. Y me estoy refiriendo especialmente a la industria agroalimentaria, que facilita que lo que hemos producido se quede aquí. Y además, es muy difícil de deslocalizar. Ahora tenemos el riesgo con el impuesto al azúcar. Soy consciente que como cualquier otro producto consumido de manera excesiva, es perjudicial. Pero de ahí a apostar por unas campañas tan agresivas contra el azúcar y subir los impuestos me parece especialmente perjudicial y de manera muy directa en la provincia de León, donde hay una alta concentración de tareas vinculadas a la remolacha y una fábrica en La Bañeza. Tenemos que apostar por la modernización, la innovación y también ir incorporando tanto jóvenes como mujeres al sector primario.

—¿Qué fórmulas hay para que León saque provecho de la revolución verde, de sus montes?

—La protección de nuestro planeta es una apuesta de la Junta de Castilla y León. Es una apuesta irrenunciable por la protección de los espacios naturales. Hay que incrementar el número de espacios protegidos y seguir aumentando nuestra superficie arbolada. Tenemos que hacer un plan de apoyo al sector forestal y desde luego la implantación de industrias como la de Forestalia va a permitir el desarrollo de este sector de cara al futuro. Ojalá podamos ser capaces de poner en marcha industrias como la de Forestalia en otros lugares de nuestra comunidad.

—¿El decreto sobre la protección contra incendios que debe aprobar la Consejería de Fomento y Medio Ambiente vendrá a solucionar problemas incomprensibles como que el servicio de bomberos de una provincia no atienda al fuego que se produce en otra limítrofe?

—Cuando hay una situación de urgencia, el 112 moviliza todos los recursos a su disposición, todos los recursos a nuestro alcance. Esta situación se tiene que regularizar. Hay distintos conflictos entre capitales de provincia y diputaciones provinciales, y lo que queremos es que esto se clarifique y que se resuelva.

—Qué relación tiene la nueva presidencia de la CHD, porque habla de frenar de los regadíos, ha paralizado la regulación del Órbigo…

—Más allá de la relación que podamos tener a nivel institucional incluso, creo que tiene que haber una apuesta clara por los regadíos. Entendemos que donde hay agua hay vida y desarrollar los regadíos en la provincia de León es apostar por el futuro del sector primario en León, porque con menos hectáreas somos más rentables. Si pasamos del secano al regadío, el campo es más rentable, por tanto, no nos parece que el camino que lleva la Confederación, el Gobierno de España, en la provincia sea el adecuado. Tenemos que apostar por los regadíos, como hemos hecho desde la Junta de Castilla y León, y esa es la línea que tenemos que seguir.

«Hay que trabajar codo con codo para conseguir salvar las cuencas»