martes. 29.11.2022

Hay obstáculos mayúsculos en la traza de la vía entre León y Vigo y La Coruña que hacen inviable creer en una circulación competitiva, en un transporte de mercancías eficiente. Las trabas orográficas, que resultan decisivas para definir la fluidez en el transporte de mercancía. Así se relaciona la interrupción de las rampa, que entre Brañuelas y Torre del Bierzo alcanza valores del 23%, un desnivel capaz de repercutir en la definición de todo el recorrido; el informe de Eixo Atlántico, que da las pautas para acometer una redacción completa de un plan director del Corredor Atlántico, incluye en el análisis también referencias al cuello de botella casi continuo que asfixia la circulación fluida en todo el recorrido actual de León al Atlántico, por donde se supone que van a lanzar la arteria principal del Corredor Atlántico en su despliegue hacia el noroeste.

Los tramos de vía única se extienden por tres cuartas partes del trazado del ferrocarril entre León, Vigo y La Coruña; una circunstancia que pone en cuarentena el cumplimiento de horarios, el tránsito fluido entre trenes de viajeros y mercancías, en el caso de que este corredor llegue a albergar el tráfico con el que se aspira a implementar desarrollo social y económico en el territorio; en la periferia de la periferia.

La posición raquítica del noroeste en estructura ferroviaria y en proyección de inversiones para corregirla contrasta con la velocidad que registra este impulso económico y financiero público en las estructuras del corredor Mediterráneo, que discurre por conexiones con hasta tres enlaces ferroviarios paralelos y nodos intermodales que conjugan transporte ferroviario y marítimo. La vía única que domina en el noroeste es el mejor termómetro para medir la distancia que separa estas dos vertientes peninsulares.

Una traza con desniveles del 23% y vía única en el 75% del recorrido