jueves 17/6/21

El último viaje del tren nocturno en busca de una segunda vida en el ferrocarril indio

Renfe completa la liquidación de las ramas del tren hotel con la venta del Madrid-Ferrol a las ferroviarias asiáticas
El tren 752 en su último paso por León; ayer en Quintana de Raneros. FERNANDO OTERO

El final estaba escrito; pero no por eso deja de resultar más doloroso para el patrimonio ferroviario de León, del que también formaron parte y enriquecieron aquellas composiciones nocturnas que abrían en canal el territorio mientras las estaciones parecían adormiladas en mitad de la noche.

El último viaje del Ferrol-Madrid, un año después de salir de la parrilla de oferta comercial de viajeros, que se envolvió en mitad de la crisis del covid, se produjo a plena luz del día; otra paradoja que emula la estrategia que envuelve a la empresa pública ferroviaria, en su afán de liquidar activos. El tren nocturno se despidió de León en horario de siesta, en mitad de ese trayecto que lo devolvió a Madrid, desde donde emprenderá otro viaje a Marsella o a Barcelona, punto de embarque para su nueva vida en la India, en busca de la oportunidad que aquí se le negó.

No hay marcha atrás para los trenes nocturnos, que no volverán. Este, que cubría la distancia con la capital de España, ha encontrado acomodo en una negociación comercial con oriente, por ese valor de la segunda oportunidad que tienen las cosas que aquí no encuentran aplicación posible.


Personal ferroviario ante la 252, en la estación de Quintana de Raneros. FERNANDO OTERO

Aquel otro, el tren hotel con Barcelona, se lanza a la cadena de reciclaje, hacia la que le guía la propia locomotora, la 252-0239, otra aportación legendaria camino del patíbulo, que inició ya el traslado de los coches S-107 que florecieron tras la transformación del material TH7. Esta embajada carrocera depende del contrato que firmaron Talgo y Renfe hace dos años para transformar más de centenar y medio de remolques TH7 en una docena de composiciones adecuadas para circular a 330 kilómetros por hora como parte de la serie 107; con más de cuatrocientas plazas a bordo, en despliegue turista dos más dos, y cafetería, se presentará en sociedad una joya de la alta velocidad.

Adiós a un clásico
El último paso del tren Ferrol-Madrid por León: despedida de un noctámbulo a plena luz del día

Poco después del acuerdo con el constructor, Renfe licitó una treintena de cabezas motrices del 107, para componer trenes de alta velocidad y de rodadura desplazable, con alimento eléctrico en sistema de bitensión, capaces de circular a 330 kilómetros por hora; el acuerdo quedó abierto para alcanzar una dotación añadida de catorce locomotoras más. En ese proceso de crear sobre el desguace se localiza el tren hotel León-Barcelona, que causó una trauma entre el pasaje aquel día de la primavera de hace un años en el que se certificó su salida de vía. Definitiva, en contra del sentido temporal que dieron a la medida diferentes colectivos, e instituciones políticas, que se empeñaron en negar la supresión.

Sin retorno
Los enlaces nocturnos no regresarán, en contra de las expectativas generadas tras acometer su retirada

Los trenes nocturnos no volverán. Tampoco volverán. Y dejan las vías de León vacías de noche, sin la oferta comercial de viajeros. En ese adiós, pasó el 752 por última vez por la vía de Galicia, se despidió del contratiempo anacrónico del Manzanal, la caída al Órbigo, por la altiplaniclie del Páramo, hasta Quintana, desde donde se barrunta que en la estación de León ya no le espera nadie.

El último viaje del tren nocturno en busca de una segunda vida en el ferrocarril indio