viernes 7/8/20

Los dos últimos crímenes siguen todavía bajo secreto de sumario

La muerte violenta de un joven dominicano ocurrida en febrero de este año en las inmediaciones de Villavente y el asesinato de una mujer en marzo en la calle Obispo Almarcha se mantienen bajo secreto de sumario judicial, con el resultado de un encarcelado, siete detenidos y otros cuatro identificados en el primer caso y con pesquisas abiertas en el segundo. La instrucción se mantiene abierta en ambos casos, bajo investigación de la Guardia Civil en el asunto del tiroteo que acabó con la vida de Dawry el 25 de febrero, aunque su cadáver no fue hallado hasta dos días después. La Policía Nacional se mantiene sobre la pista de la persona o personas que acabaron con la vida de una mujer, propietaria de un conocido bar de la zona del Ejido, que falleció apuñalada en su domicilio el 27 de marzo, después de una discusión con un allegado.

Crimen de Villavente
En la muerte de Dawry, ya sólo queda un varón en la cárcel de los once que fueron investigados

Obispo Almarcha
La pandemia frenó las investigaciones y ahora resulta complicado reunir nuevas pruebas del caso

Del notable grupo de investigados que arrojó la primera causa, solamente sigue en prisión el presunto autor de los dos disparos que acabaron con la vida de la víctima. Eran amigos íntimos desde la infancia pero se rodearon de un grupo de personas relacionadas con el tráfico de drogas, algunas de las cuales tienen causas penales pendientes por este concepto y se han reconocido ante la Benemérita como supuestamente vinculados a delitos contra la salud pública. Inicialmente ingresó en prisión un segundo sospechoso, un joven leonés al que el presunto autor material de los tiros, exculpó en su segunda declaración ante el juez.

Menos datos arroja de momento la investigación de la mujer asesinada en su casa. La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de la Policía Nacional trabaja sobre la certeza de que el crimen de Obispo Almarcha fue cometido por una persona que forma parte del círculo más cercano al grupo de personas habituales de la víctima, en concreto a un varón con el que mantenía discrepancias de carácter familiar desde hacía varios años, por disputas de carácter estrictamente personal. Pero la pandemia impidió avanzar en las investigaciones del caso. Ahora se mantiene la cautela.

Los dos últimos crímenes siguen todavía bajo secreto de sumario