lunes. 08.08.2022

El turismo rural de la provincia vive «un verano atípico», marcado por «una fuerte ralentización». La conclusión es unánime: «No va a ser tan bueno como se esperaba. Antes julio era bueno y agosto se ocupaba al 100%, los fines de semana estaban siempre llenos desde semanas antes,... Ahora va a ser una temporada que no se parece a la que esperábamos».

Jesús del Río, vocal de la Federación de Turismo Rural de Castilla y León, asegura que en las casas rurales de la provincia la ocupación está muy lejos de años anteriores, incluso a la pandemia. «Se produce un efecto rebote de los clientes, el año pasado querían playa y no se atrevieron a las aglomeraciones por el covid, se refugiaron en el interior. Y tuvimos picos de ocupación muy interesantes todo el año».

Las cosas han cambiado. «El miedo ha desaparecido y todo lo que está cerca de la costa está lleno, mientras nosotros notamos esa recesión en el número de reserva». 

Y eso a pesar de que los precios se han mantenido «más o menos estables. Hace dos o tres meses algunos establecimientos subieron algo por el encarecimiento de la energía, pero el incremento de precios medio del sector está en el 8%. Lejos del avance de la inflación». Por otro lado, la situación financiera no deja de ser delicada. «Claro que durante la pandemia ha habido cierres, algunos han reabierto y otros no. Estamos muy tocados, aunque muchos turistas se refugiaron en nuestras casas. Pero las restricciones también nos afectaron. Cuando se permitió abrir con la mitad de aforo supone los mismos gastos, pero la mitad de ingresos».

Del Río hace hincapié en que «las empresas de este sector son micronegocios familiares, y cualquier descalabro en las cuentas nos afecta muchísimo. Trabajamos con márgenes muy ajustados, y los ingresos son parte del modo de vida de familias».

Y llama la atención también a la contribución de estos pequeños negocios a la economía de toda la zona rural de la provincia. «Cuando una casas rural está llena los turistas repostan gasolina en la zona, compran el pan, van a sus bares, visitan sus monumentos, se abastecen en sus farmacias, compran a sus artesanos,... Y eso es un dinero que alimenta la economía de muchas familias». Insiste: «Casi 700 casas rurales repartidas por toda la provincia son un revulsivo para ese espacio de la provincia con menos recursos».

Furor viajero con matices

El «furor viajero» se ha desatado en Europa desde finales de marzo, lo que provocó una «imprevista aceleración» de la intensidad de la demanda turística en primavera. «Las ganas de viajar han superado los condicionantes económicos que podían haberla frenado». Tras «dos años marcados por continuas restricciones, inseguridad y riesgo sanitario», la demanda embalsada en este tiempo «ha generado un repunte inusitado de los viajes familiares y de ocio». Con una evidente mejora también del turismo de negocios y congresos.

Sin embargo, el «inusitado despegue de este verano tendrá que convivir con las turbulencias que pudieran acusarse en otoño». Y las empresas del sector tendrán que hacer frente a su alto endeudamiento con unos resultados que no generan suficientes márgentes.

Son algunas de las conclusiones de la asociación de empresas turísticas Exceltur. Recuerda que la demanda está animada por «un colchón de renta por el mayor ahorro acumulado en estos dos años».

A pesar de esta euforia,  la facturación empresarial se resiente. Las empresas del sector sólo han podido trasladar un 23,4% de los sobrecostes a los precios a los consumidores. Lo que provoca «un gradual deterioro de sus márgenes».

Además «la gradual vuelta a los beneficios» se ve matizada por «el fuerte endeudamiento que han tenido que asumir en los dos últimos años ante la falta de ingresos durante muchos meses». 

En este panorama, según Exceltur, los hoteles vacacionales y urbanos son los que registran una mayor recuperación de los ingresos, mientras que «las agencias de viajes siguen siendo el subsector de la cadena de valor turística más alejado de los niveles prepandemia».

Por otro lado, es la demanda nacional la que mantiene un fuerte dinamismo que ha permitido los buenos resultados de la Semana Santa y la primavera. «Con perfiles de mayor capacidad de ahorro y gasto». A pesar del deterioro de la renta por la inflación. «Son las pernoctaciones de españoles en establecimientos de mayor nivel (4 y 5 estrellas) los que se sitúan por encima de los valores de 2019». Aunque se recupera la propensión a los destinos internacionales.

Y un dato que muestra el informe de Exceltur: Los niveles de facturación de las empresas turísticas de Castilla y León se sitúan a la cola del país. Frente a la recuperación de más del 8% en Extremadura o de más del 7% en Galicia, por ejemplo, en la Comunidad caen casi un 4%. Sólo hay resultados negativos en cuatro autonomías.

Un verano atípico para el turismo rural: «Hay desbandada a la costa»
Comentarios