domingo. 26.06.2022

Tras una formación es Estrasburgo, la Unidad de Urología estrenó con éxito el robot Da Vinci en el quirófano hace cuatro años. Una máquina que permite la visión en 360 grados y amplificada diez veces respecto a lo que muestra el ojo humano. «Esto permite una cirugía más precisa, que elimina los defectos como el temblor, y amplifica la capacidad de movimientos de la mano humana, con más giro», explican. Por eso esta especialmente indicado en cirugías de zonas de difícil acceso, o espacio limitado, como la pelvis, donde además se buscan mejores resultados funcionales. La intervención urológica más frecuente es la prostatectomia radical. Tiene relevancia en la nefrectomía parcial, porque permite una mejor sutura y preserva la función renal. Y se usa en cirugías reconstructivas, de vejiga, de incontinencia y en casos complejos de cáncer de próstata, localmente avanzados, liberación del nervio pudendo, y linfadenectomias inguinales (donde son uno de los pocos grupos a nivel nacional que realizan esos procedimientos). En Ginecología se abordan cánceres de endometrio y cuerpo uterino; mientras en cirugía esofago-gástrica y general digestiva operan hernias de hiato, divertículos esofágicos, acalasias de cardias, tumores gástricos, hernias y eventraciones de pared abdominal, vesículas y obseidad no compleja. El cáncer de colon se sumó hace un mes a la cirugía robótica.

Una visión en 360 grados diez veces más grande que con el ojo humano
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