miércoles. 01.02.2023

Anticipación... sobre nieve

Ausencia de maniobras bruscas y tranquilidad al volante. Anticipar las maniobras y conducir con suavidad. Tener listas las cadenas, revisar los neumáticos, frenos y suspensión, garantizarán un perfecto manteniendo invernal.

Olvídese de «maniobrar brusco». Y acuérdese de anticipar los trazados, los cambios de marchas y las frenadas. Aunque lo más importante es conducir con suavidad, sin brusquedades con el volante o el acelerador.

Para David Enfedaque, ingeniero del Centro Técnico de Seat, «saber anticiparse, poder decidir con tiempo qué maniobra debe hacerse y conducir con suavidad y no atacarse» resultan ser actuaciones de lo más útiles cuando se conduce sobre piso nevado, habida cuenta que todo lo que no sea suave puede ocasionar deslizamientos indeseados, inestabilidad en el vehículo. Uno de los errores más comunes es «meter mucha rosca» (girar demasiado el volante) lo que puede provocar sub-viraje (deslizamiento de la zaga del coche).

Al circular sobre nieve, es conveniente reducir la velocidad y salirse de «la pisada» que hayan dejado los vehículos que nos hayan precedido (pueden esconder hielo) y, en lo posible, rodar sobre nieve virgen, que ofrecerá mucha mayor adherencia. Lo mismo que aumentar la distancia de seguridad con los demás usuarios de la ruta.

Desde su experiencia, el ingeniero Enfedaque apunta otras claves que nos servirán para aumentar la seguridad, y tranquilidad al volante, en los desplazamientos invernales sobre nieve: «si conducimos un vehiculo con cambio manual, deberemos arrancar en segunda velocidad para evitar que las ruedas motrices patinen y procurar frenar en recta, nunca en curva, ya que los neumáticos se encuentran entonces en su punto de menor adherencia». Siempre que sea posible, es conveniente actuar con el «freno motor» (levantar suavemente el pie del acelerador, dejando que el motor «reduzca» per se).

En caso de encontrarnos con plazas de hielo (las zonas sombrías son especialmente delicadas) «debemos reducir mucho la velocidad —sostiene Enfedaque—, intentando circular «a paso de persona».

Ante una emergencia, si nos quedamos inmovilizados en la nieve, puede ayudarnos balancear ligeramente el coche hacia delante y hacia atrás, y si «nos salimos» de la carretera, debemos asegurarnos que el coche no haya quedado «empanzado» (será más difícil rescatarlo por nuestros propios medios), en ese caso, deberemos vaciar la nieve de la zona inferior del vehículo hasta conseguir que las ruedas apoyen debidamente.

Por lo demás, conviene conocer los sistemas de ayuda a la conducción que lleve nuestro vehículo: el ABS (antibloqueo de frenos) y el ESC (control de estabilidad) nos serán de gran ayuda para circular en estas condiciones de baja adherencia; eso, sin olvidar una mínima revisión antes de iniciar el viaje. Si no montamos neumáticos de invierno, las cadenas son más que aconsejables, como también lo es consultar las previsiones meteorológicas... que «suelen» acertar con bastante regularidad.

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