sábado. 13.08.2022
                      DM25P2F6-18-36-45-9.jpg
DM25P2F6-18-36-45-9.jpg

JAVIER FERNÁNDEZ

Cayenne… el «tercer Porsche». A principios de los 90, la firma atravesaba una demoledora crisis económica, estaba en número rojos y en el ejercicio 1991/92 solamente entregó 23.060 coches; mediados los 90, Porsche tendría que tomar una decisión trascendental para asegurarse el futuro… el Cayenne fue la respuesta. Lanzado en 2002, el ‘superatleta’ de Stuttgart-Zuffenhausen ya cuenta en su haber con 1,1 millones de unidades.

Es verdad que con el Boxster (1996), comenzaba a atisbarse ‘la luz al final del túnel’, aunque también los directivos de la compañía no tardarían en darse cuenta de que ni el legendario ‘nueveonce’ ni el nuevo modelo de motor central, lograrían, por sí solos, reconducir el futuro de la empresa; así que, los planes —y planos— para un «tercer Porsche»… comenzaron a tomar forma, sin tener muy claro —entonces— el segmento de militancia: ¿monovolumen o todoterreno?

Tan grandes eran las ambiciones, que Porsche no se conformaba con la fabricación de un SUV deportivo coherente con la marca, son que pretendía enfrentarse a los principales actores del segmento todoterreno.

Nacía… el ‘Proyecto Colorado’. Un formidable reto que, finalmente, se abordaría conjuntamente con Volkswagen: en junio de 1999, el Porsche Cayenne y el VW Touareg… compartirían plataforma; a pesar de su idéntica arquitectura, cada fabricante utilizó sus propios motores, además de sus propias configuraciones de chasis; Porsche desarrolló laplataforma conjunta en sus instalaciones ‘secretas’ de Hemmingen, mientras Volkswagen aportaría su experiencia en la producción de grandes monovolúmenes.

La compañía de Zuffenhausen, decidió fabricar el coche en Alemania, en lugar de en el extranjero, inaugurando (agosto de 2002) una nueva planta productiva en Leipzig, mientras VW optaría por fabricar el Touareg en su planta eslovaca de Bratislava, donde también se fabricaba —y pintaba— la carrocería del Cayenne, cuyo remate final se realizaba en Sajonia.

Tanto la primera como la segunda generación del Cayenne (E1 y E2 en clave de fábrica), saldrían de la línea productiva de Leipzig y, posteriormente, también de Osnabrük; con la tercera generación (E3… lógicamente) de 2017, también se trasladaría la producción a Bratislava, creando así una capacidad adicional en Leizig para el Panamera y el SUV compacto Macan.

Turismo familiar… robusto todoterreno. Tan dinámico como cualquier Porsche, nuestro protagonista ha contribuido poderosamente a configurar el emergente segmento de los SUV deportivos en las dos últimas décadas; lo que comenzó con ‘sólo’ dos motorizaciones V8, el recién desarrollado Cayenne S adopta una mecánica de 4.5 litros (340 CV), mientras que la versión Turbo alcanza, con idéntica cilindrada, los 450 CV.

Un coche… para todo. Con puntas de 242 y 266 por hora, los clientes habituales de modelos deportivos, recibían un contundente mensaje, a la vez que se aseguraba una gran estabilidad en curva merced a la adopción de innovadores sistemas electrónicos: el PTM —distribución de la tracción— combinaba —embrague multidisco— la fuerza motriz entre ambos ejes en una proporción de 38:62 delantera/trasera, mientras el bloqueo del diferencial central impedía que las ruedas girasen incluso si se levantaban ocasionalmente del suelo.

Consecuencia: el primer todoterreno que firmaba Porsche… nada tenía que envidiar a los más reputados representantes del segmento de militancia.

Eso, por no hablar de la suspensión neumática que, a los ya generosos —se diría impresionantes— 21,7 centímetros de altura libre al suelo de la suspensión ‘normal’, aumentaban hasta 27,3 con la inestimable ayuda del control de nivel de la suspensión neumática; y no sólo, porque a principios de 2006, debutaba el Cayenne Turbo S: motor V8 Biturbo de 4.5 litros y 521 CV… ¡la locura!, en su momento.

«Establecer, perfeccionar, refinar»… Michael Mauer dixit; no le duelen prendas al director de diseño de Porsche, a la hora de piropear la evolución del Cayenne original hasta nuestros días: optimización de ‘la romana’, también del rendimiento general del modelo merced a reemplazar, en la segunda generación E2, la caja de transferencia por un sistema de tracción total dotado de embrague multidisco controlado activamente, que todavía se utiliza hoy en día; incluso se introdujeron sistemas de propulsión híbridos e híbridos enchufables, en el rediseñado E2, variantes que incorporaban un diferencial central ‘Torsen’: los motores ganaban potencia… y reducían en hasta un 23% su consumo mientras, en el interior, la consola central elevada causaba sensación… una más entre las ‘sensaciones’.

Disponible desde 2019, el Cayenne Turbo S E-Hybrid, con 680 CV ‘totales’ (90,7 metros/kilo de par) puede presumir de ‘sprintar’ de cero a cien en solamente 3,8 segundos.

La propulsión híbrida, popularizada en los catálogos de Porsche en 2010 con el Cayenne de segunda generación, utilizaba un gasolina V6 de 3.0 litros turboalimentado de 333 CV, unido a un motor eléctrico síncrono de 47 CV, que acababa propiciando una potencia total de 380 CV; cuaro años después, el primer híbrido enchufable de Porsche alcanzaba los 416 CV totales.

En suma, que el Cayenne ha venido sentando las bases para que Porsche alcanzase —y mantiene-un éxito sostenible sin comprometer los históricos valores deportivos característicos de la marca.

«Con el Cayenne hemos logrado, por primera vez, trasladar con éxito la leyenda de Porsche a un segmento de mercado completamente nuevo». (Oliver Blume, presidente de Porsche AG).

Cayenne. La profecía… de Ferry
Comentarios