martes. 06.12.2022

Los abortos por toxoplasmosis suman pérdidas de 5.000 euros por rebaño

Investigadores del Instituto de Ganadería analizan el impacto del parásito para el ganadero

Un equipo de investigadores del Instituto de Ganadería de Montaña, centro mixto CSIC-Universidad de León, la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Investigación Moredun (Escocia, Reino Unido) han estimado que las pérdidas económicas directas que ocasionan los abortos por toxoplasmosis a los ganaderos de ovino suponen alrededor de 5.000 euros de pérdidas por rebaño.

Para ello han analizado el caso dos rebaños, uno de producción lechera y otro de producción cárnica, en una explotación localizada en Castilla y León, aprovechando que los veterinarios responsables llevaban un registro minucioso de los parámetros de la granja.

Las pérdidas económicas motivadas por un brote de esta enfermedad pueden variar enormemente entre diferentes explotaciones debido a factores como el tamaño de la granja, la aptitud ganadera —ovejas de producción lechera o de producción cárnica—, el sistema de manejo —extensivo, intensivo o semi-intensivo—, el número de parideras al año, las infecciones previas o las medidas sanitarias aplicadas.

En el caso de los dos rebaños analizados en este estudio, las pérdidas económicas fueron similares en ambos casos (5.154 euros en el rebaño de leche y 4.456 euros en el de carne). Sin embargo, la pérdida económica individual por aborto fue mayor en el rebaño lechero (171,8 euros por aborto) que en el ganado de carne (63,6 euros por aborto).

Un problema mundial

Daniel Gutiérrez Expósito, junto a los investigadores pertenecientes al grupo de investigación de sanidad y patología de rumiantes del Instituto de Ganadería de Montaña coautores del trabajo, recuerdan en palabras recogidas por Dicyt que la toxoplasmosis es una enfermedad producida por un parásito llamado Toxoplasma gondii y que puede infectar a cualquier ser vivo de sangre caliente, incluido el hombre.

Presenta un ciclo biológico con dos hospedadores: uno de ellos definitivo —un felino— y otro intermediario –una oveja, cabra o cerdo—. Así, los gatos infectados eliminan en sus heces las formas infectantes del parásito que son ingeridas por estos últimos.

En las ovejas no gestantes la infección pasa desapercibida en la mayoría de las veces, dando lugar ocasionalmente a fiebre y falta de apetito. Sin embargo, en las ovejas que se infectan por primera vez durante la gestación se puede producir el aborto o el nacimiento de corderos débiles que mueren a los pocos días de nacer.

«Esto ocasiona pérdidas económicas para el ganadero no solo por la muerte de los corderos en sí o incluso de las ovejas infectadas, sino también por el descenso notable en la producción de leche», apunta el Gutiérrez Expósito, para remarca que es un importante problema para las explotaciones ganaderas de todo el mundo.

Los abortos por toxoplasmosis suman pérdidas de 5.000 euros por rebaño
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