jueves. 01.12.2022
Alambrada de espino que separa los límites de León y Asturias, en La Cueta. NORBERTO

El Colegio Rural Agrupado (CRA) de la localidad babiana de Huergas, en el año 2017, acogía un acto multitudinario para presentar un proyecto sobre un centro de esquí de fondo que se instalaría en La Cueta, el único de estas características de toda la Cordillera Cantábrica. A pesar del apoyo tanto de los ayuntamientos de Cabrillanes como del San Emiliano, así como de la mismísima Diputación de León y de la dirección del Parque Natural de Babia, la Junta Vecinal de La Cueta, propietaria de los terrenos donde se ubicaría la instalación, la votación que se llevó a cabo por los vecinos de la Cueta daban un rotundo rechazo al proyecto y es que de los 32 asistentes con derecho a voto que asistieron a la reunión, 19 dijeron que no al proyecto, por lo que quedó finalmente rechazado. Y es que en ese momento el presidente de la junta vecinal, Rufino Blanco, ya había anunciado que la última palabra para llevar a cabo el proyecto la tendrían los vecinos a los que se les consultaría a través de una reunión. Una decisión que en ese momento no gustó a la alcaldesa de Cabrillanes, Lina Freire, considerando que era una oportunidad que no se debería perder, al estimar que era un «dislate total» dejar escapar este proyecto privado, que suponía una inversión de 200.000 euros para acondicionar 30 kilómetros de pistas para el esquí de fondo. El presidente de la Asociación Estas en Babia, Gerardo Manuel Ardura, tampoco veía con buenos ojos esta respuesta negativa.

En el año 2017 los vecinos dijeron que no
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