sábado 23/10/21

El otro aullido que no se quiere escuchar

Sus voces no han sido escuchadas y tienen mucho que decir. Los sectores que más directamente se ven las caras con el lobo han quedado al margen de las decisiones que desde el Ministerio se están tomando para blindar a esta polémica especie. Ganaderos, cazadores, alcaldes, criadores de mastines y empresarios de ecoturismo exigen tomar parte activa en el debate sobre el lobo ya que su futuro depende en parte de su correcta gestión. Quizás ellos sí tengan la clave.
Ataque d elobo
Restos de un animal atacado por los lobos. A.G.M.L.

Desde que el pasado 3 de febrero la Comisión de Patrimonio Natural y Biodiversidad, de la que forman parte todas las comunidades autónomas, decidiera la inclusión del lobo ibérico en el Listado de Especies Silvestres en Régimen Protección Especial (Lespe), el histórico debate que siempre ha perseguido a este animal ha saltado a todos los sectores implicados y ha levantado en pie de guerra a los territorios que lidian con su gestión.

La propuesta salió adelante con nueve votos a favor (Cataluña, Aragón, La Rioja, Extremadura, Castilla-La Mancha, Canarias, Baleares, Melilla y el ministerio) y ocho en contra (Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Madrid, País Vasco, Andalucía y Murcia). Valencia y Navarra decidieron no votar y Ceuta no asistió a la reunión. El voto ejercido por el ministerio fue el que inclinó la balanza hacia la protección del lobo, lo ha provocado la indignación de las llamadas comunidades loberas, Castilla y León, Gailcia, Asturias y Cantabria _que concentran el 95% de la población a nivel nacional_ que consideran que no se ha tenido en cuenta su experiencia a la hora de planificar la gestión de la especie y donde han tenido voz y voto los territorios que no lidian ni lidiarán jamas con este polémico animal.

Los constantes ataques al ganado, las millonarias indemnizaciones que estas comunidades tienen que hacer frente para compensar sus daños, la fuente de ingresos que supone como especie cinegética para los pueblos titulares de los terrenos, y el control de la población que supone la caza para contener su expansión son algunos de los argumentos que mañana defenderán los consejeros de Medio Ambiente de estas cuatro comunidades en el encuentro que mantendrán con la ministra Teresa Ribera para tratar este asunto.

De esta forma, las comunidades tendrán que dar voz a todos los sectores implicados en la gestión del lobo cuya opinión y experiencia no se ha tenido en cuenta para este nuevo proyecto nacional que blindará a la especie.

Ganaderos que presencian casi a diario el ataque del lobo a su ganado o al del vecino, cazadores que saben como este depredador afecta al resto de las especies cinegéticas, empresarios que ven en el lobo el principal recurso del llamado ecoturismo, criadores de mastines que aportan soluciones y alcaldes de territorios loberos conocen a fondo los pros y los contras de esta difícil coexistencia.

El otro aullido que no se quiere escuchar