sábado. 02.07.2022
Resolución precipitada

Bruselas decide ahora volver al carbón para cortar la dependencia del gas ruso

Tres años después del cierre de las centrales leonesas, la mayoría de los países europeos sigue con térmicas en activo
La central térmica de La Robla tras la voladura de sus dos torres hace dos semanas. FERNANDO OTERO
La central térmica de La Robla tras la voladura de sus dos torres hace dos semanas. FERNANDO OTERO

La guerra de Ucrania lo cambia todo, también las previsiones energéticas de la Unión Europea, que había fijado una economía neutra para 2050 con el fin de la producción eléctrica con carbón y que ahora, con el sector prácticamente clausurado en todo el país y completamente desaparecido en León desde hace tres años, se prevé como una de las energías que sostendrá el sistema para evitar la dependencia de los combustibles fósiles rusos.

La Comisión Europea ha propuesto este miércoles aumentar la participación de las centrales de carbón y las nucleares en el mix energético como parte del paquete de medidas REPower EU, que tiene como objetivo eliminar las importaciones de Moscú a final de la década.

Se trata de sustituir unos 100.000 millones de metros cúbicos de gas —dos tercios— de los que la UE compra cada año a Moscú, lo que implicará que se alargue la vida de plantas de generación eléctrica con carbón y que se construyan nuevas centrales nucleares.

La Comisión calcula que el mix energético comunitario en 2030 tendrá unos 100 teravatios por hora adicionales de carbón —el 5% de producción más que en la actualidad— y otros 44 teravatios hora de generación atómica.

Se trataría, según fuentes comunitarias, de una medida de carácter temporal que no se prevé que se extienda en el tiempo más allá de 15 años, aunque se desvía de la línea marcada previamente para reducir la participación de las centrales de carbón del mix energético para alcanzar el objetivo de que la UE sea central en carbono en 2050

Centrales reabiertas
En España funcionan cuatro centrales. Tres de ellas han reabierto con el cierre aprobado

Según explican, la nuclear apenas libera CO2 y, pese a que se quemará más carbón, también se invertirá masivamente en energías limpias, con 86.000 millones de euros para renovables y 27.000 millones para infraestructuras «clave» de hidrógeno verde, combustible en cuyo desarrollo tiene depositadas grandes esperanzas la Comisión Europea. «Hoy, estamos llevando nuestra ambición a otro nivel para asegurarnos de que nos independicemos de los combustibles fósiles rusos lo antes posible», ha señalado la presidenta de Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, durante la presentación detallada del plan europeo.

El plan consta de dos movimientos, uno en el que se use menos gas natural en una fase de transición, «por lo que se podría utilizar carbón un poco más de tiempo que tendría un impacto negativo en las emisiones y, en paralelo, se acelera la introducción de renovables, como solar, eólica y biometano, para alcanzar un equilibrio», ha explicado eñ vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans.

Sector estratégico
Alemania ha reactivado sus antiguas centrales y Francia ha aumentado su producción con carbón

El cierre de las centrales térmicas en León se decidió apenas medio año después de que se decretara la clausura de todas las minas, en diciembre de 2018. Endesa y Naturgy, compañías propietarias de las centrales ubicadas en El Bierzo y la Montaña Central, solicitaron al Gobierno el permiso para cerrar las instalaciones, que actualmente se encuentran en pleno proceso de desmantelamiento.

En España aún se encuentra en activo la central de Aboño, de EDP, en Asturias, compañía que también reactivó en Andalucía la de Los Barrios y Puente Nuevo, aunque ambas tienen aprobado el cierre y se encuentran en proceso de desmantelamiento. Lo mismo ocurrió con la central de Endesa en As Pontes, cuya vida útil concluyó en junio de 2021. Con las minas españolas cerradas, se surte de carbón de importación.

Al mismo tiempo, la mayoría de los grandes países europeos mantienen en activo sus centrales térmicas de carbón. De hecho, Alemania ha comenzado a reactivar sus antiguas centrales para garantizar el suministro eléctrico ante la guerra de Ucrania. Una parte se ha apagado pero mantiene como reserva estratégica parte de su generación con carbón.

En Francia, el parón de reactores nucleares obligó este pasado invierno a asegurar el suministro eléctrico a través de tres centrales térmicas de carbón, elevando su tope de horas de entrada en el sistema.

Bruselas decide ahora volver al carbón para cortar la dependencia del gas ruso
Comentarios