martes. 31.01.2023
OBITUARIO | JESÚS GONZÁLEZ GIGOSOS

El calígrafo de la Vega que también era veterinario

Fue un vecino que transitó su vida como veterinario y calígrafo y valedor de la cultura y del mundo rural
                      marciano pérez
marciano pérez

Fresno de la Vega escribe hoy con letras capitulares el nombre de un vecino que transitó su vida como veterinario y calígrafo y valedor de la cultura y del mundo rural. Jesús González Gigosos (1961-2023) se fue esta semana con la misma discreción con la que vivió.

Hijo de veterinario y hermano de veterinaria —Pilar se acaba de jubilar este año—, se licencia en la prestigiosa facultad de la Universidad de León en 1985 y enseguida se incorpora al mundo laboral en Lugo, donde se reparte entre su misión en una fábrica de piensos y la veterinaria rural, que siempre le apasionó.

Sus inquietudes profesionales y vitales le llevan a Aberdeen (Escocia) para especializarse en nutrición animal. Tras dos años de maestría se traslada a la localidad palentina de Saldaña donde prosigue su carrera profesional. En esta etapa destaca por ser uno de los veterinarios pioneros en la inseminación artificial de ovejas y en el diagnóstico de gestación con ecografías.

En 2009 regresa a su pueblo natal con un nuevo proyecto de vida que construye junto a su pareja, Olga García Moledo. La familia se completó con la llegada en verano de sus dos hijos adoptivos, Abraham e Isacc, procedentes de Etiopía. Quieren llevar autoestima al mundo rural, el camino que han explorado a través de la belleza todos estos años en su batalla particular contra la despoblación.

La veterinaria pasa a ser su ‘segunda profesión’, como a él le gustaba decir, y la caligrafía su segunda oportunidad. En la primera había colmado todas sus ambiciones profesionales cuando la salud le apartó del ejercicio y la segunda le abría una puerta a su infancia y aquellos cuadernos en los que empezó a esmerarse con los trazos.

Dos mundos que confluyeron en el Jardín de las Artes de El Albéitar, uno de los muchos lugares desde los que dio a conocer su maestría con la caligrafía, pues dio cursos por toda la provincia con la Diputación y fundó el Aula de Caligrafía de la Universidad de León. A base de investigar y practicar se convirtió en un gran experto en nudos celtas, tras su formación con Laurence Couteaux, un ingeniero aeronáutico francés.

Poco después de llegar al pueblo, a la casa familiar, el Ayuntamiento de Fresno de la Vega cedió a la pareja uno de los edificios de la antigua estación del Tren Burra para instalar su taller y exposición permanente. Olga, fundadora años después del colectivo de Tejedoras de la villa, empezó a realizar joyas y otras obras de esmalte al fuego con diseños de Jesús y él ofrecía cursos de caligrafía y todo tipo de trabajos, desde manuscritos a natalicios. felcitaciones, cartas de restaurantes, tatuajes...

La creatividad y las ganas de mover las raíces y la cultura en la vega del Esla fueron sus afanes aparte de la dedicación familiar. «El destino es el que baraja las cartas, pero tú eres el que las juega», decía.

La pareja no dudó en involucrarse en la Asociación Los Oteros-La Vega, impulsada por el agustino Césareo Fernández para remover culturalmente una zona tan rica en patrimonio, paisaje y cultura tradicional como en agricultura, horticultura y ganadería.

Jesús González Gigosos sucedió en la presidencia al padre Césareo cuando este se retiró, hasta que decidió apartarse por no poder dedicarse con la exigencia que se había marcado debido a su enfermedad, aunque siguió colaborando hasta que sus fuerzas se lo permitieron.

Hoy, el mismo día en que cumpliría los 62 años, Jesús será despedido en la iglesia de San Miguel de Fresno de la Vega a las 17.00 horas por su familia, amistades y vecinos. El Esla echa de menos a su calígrafo veterinario.

El calígrafo de la Vega que también era veterinario
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