viernes 27/5/22
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La sala de control de la térmica, después de su inauguración. CÉSAR

No asistió a la inauguración, pero sí estuvo en la térmica de La Robla poco antes, en plena construcción. El rey emérito Juan Carlos I visitó las obras de la central en abril de 1970 cuando era príncipe de España, en una intensa jornada por la localidad roblana que le llevó también a la Escuela de Formación Profesional de la Hullera Vasco Leonesa y a Cementos.

La foto forma parte de la historia de unas instalaciones que, según datos de Naturgy, ha estado compuesta por dos grupos: el grupo 1, de 270 MW nominales, acoplado a la red en el año 1971, y el grupo 2, de mayor tamaño, con 350 MW, puesto en servicio en el año 1984. Ambos se ampliaron en el año 2000 a 284,2 MW y 370,7 MW, respectivamente.

Y es que las dos torres que hoy unen su final no se construyeron a la vez. Durante muchos años, la térmica de La Robla tuvo sólo una chimenea y una torre de refrigeración. La ampliación fue producto también de las exigencias vecinales para mejorar los «filtros» de los humos que salían a la atmósfera.

La caldera ha sido el elemento principal de cada uno de los grupos. En ella se producía el vapor que alimentaba a la turbina, así como vapor auxiliar para distintos usos.

Los circuitos de refrigeración semiabiertos, con caudales de recirculación de 30.000 m3/h y 25.000 m3/h , eran distintos. «La torre del grupo 1 tenía un relleno de fibrocemento en lámina y el del grupo 2 era de nido de abeja en material plástico», se explica en una publicación de Naturgy.

Hoy, a la una de la tarde, las dos torres escribirán la última página de su historia. Para los antiguos trabajadores y los últimos que pisaron sus instalaciones será un día muy especial y para todos los vecinos de La Robla una jornada histórica. Muchos recuerdan anécdotas como aquellos roblanos que tenían sus huertos casi debajo de las torres de refrigeración, donde los tomates y las lechugas eran mayores que en ningun otra parcela de l pueblo... por el vapor que caía.

También quedará por esa visita del emérito, que nunca más pisó La Robla. Sólo de paso, camino de Busdongo, para el centenario de Pajares, ya como rey.

La central que visitó el emérito