domingo 16.02.2020
grajal de campos

El guardian de las piedras

Promonumenta nombra Socio de Honor al alcalde por su amor a la cultura y por sacar de las ruinas el palacio.
El guardian de las piedras

«Un día muy especial, de los más felices de mi vida». Con estas palabras el alcalde de Grajal de Campos, Francisco Espinosa, recogía ayer el reconocimiento de Socio de Honor de Promonumenta de manos de su presidente, Marcelino Fernández. En un salón de plenos rebosado de amigos y vecinos del pueblo, el regidor recogió un pergamino, de Antonio el Escribano, con el que Promonumenta quiere reconocer el amor por el patrimonio procesado por este alcalde que lleva ya varias décadas luchando a capa y espada por preservar el legado cultural que cada lesgislatura le confían sus vecinos.

«Es el espejo en el que deberían mirarse todos los alcaldes de la provincia», destacó Marcelino Fernández, que recordó la estrecha relación de Promonumenta con el alcalde de Grajal.

Todo comenzó en 1992, cuando los responsables de Promonumenta viajaron a Grajal y conocieron a Francisco Espinosa que ya ejercía como alcalde. El regidor colaboró con la asociación en las hacenderas de limpieza del palacio, en las que además logró que se implicara todo el pueblo. Junto con los responsables de entonces viajó a Madrid para reunirse con los duques de Alburquerque, a los que convenció para que vendieran el palacio al municipio por el simbólico precio de seis pesetas, y a ceder el castillo durante 35 años prorrogables. A partir de ahí comenzó su lucha por levantar de las ruinas este monumento y convertirlo en lo que es hoy, uno de los más importantes de la provincia. Fernández destacó que Espinosa supo aprovechar los años de bonanza económica para pedir la implicación de todas las administraciones, y gracias a ello logró que se invirtiera mucho dinero en levantar tanto el palacio como el castillo, la iglesia de San Miguel y otros muchos rincones. Hoy en día, ha hecho una oficina de turismo y un albergue y se dedica a buscar inversores para un parador de turismo.

El guardian de las piedras