jueves. 11.08.2022

El maestro Luis Jiménez es la cabeza visible de una saga de auténticos «forzudos», capaces de soportar impactos límites. Una de las partes del show consiste en demoler una piedra de 150 kilogramos con un martillo neumático de 33 kilogramos sobre el estómago de Emilio Jiménez. Una proeza que, como el propio maestro explica, no sólo implica la fuerza física, sino también la conjunción de muchos elementos como el control de la respiración o la concentración mental.

Además, esta pasión por demostrar la fuerza que es capaz de producir un ser humano se ha transmitido de generación en generación dentro de la saga de los Jiménez. Es habitual ver a los nietos de Luis Jiménez tomando parte en el espectáculo, realizando pruebas que casi ningún otra persona de su edad podría reproducir, aunque aún alejadas de las proezas del abuelo. Sin embargo, las pruebas de arrastre y rompimientos no son los únicos alicientes del espectáculo. Emilio también es capaz, entre otras acciones, de golpear con un patada un limón que su hermana sostiene en la boca. Algo que requiere mucha recisión física, mental y genética.

El músculo, la mente y los genes