jueves 19/5/22

El consejero de Castilla y León ha aludido también en su argumentación al Plan de acción en pro de la naturaleza, las personas y la economía, elaborado por el Parlamento Europeo en 2017, donde se recoge que «mediante enfoques flexibles que tienen en cuenta las circunstancias nacionales específicas se esté contribuyendo a la reducción y la eliminación progresiva de conflictos y problemas innecesarios surgidos entre la protección de la naturaleza y algunas actividades socioeconómicas, así como a abordar los desafíos prácticos derivados de la aplicación de los anexos de dichas directivas».

El mismo documento reconoce también que «la coexistencia entre personas y grandes carnívoros, en particular los lobos, puede tener en ciertas regiones efectos negativos para el desarrollo sostenible de los ecosistemas y de las zonas rurales habitadas, en particular en relación con la agricultura tradicional y el turismo sostenible, y para otras actividades socioeconómicas; pide a la Comisión y a los Estados miembros que adopten medidas concretas para afrontar esas cuestiones a fin de no comprometer el desarrollo sostenible de las zonas rurales, teniendo en cuenta la flexibilidad que ofrece la Directiva relativa a los hábitat».

Suárez-Quiñones ha destacado cómo lo acordado por el Gobierno de España va justo en la dirección contraria de esa iniciativa del Parlamento Europeo, por cuanto el nuevo régimen produce incremento de conflicto que aquel plan precisamente quería evitar.

Europa ya recoge en un plan la necesidad de reducir conflictos
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