martes. 31.01.2023
La instalación deportiva disponía además de salón de baile y sirvió como teatro en los 60

El frontón de tapial y adobe pierde parte del tejado y amenaza ruina

El Ayuntamiento ha intentado comprar el edificio, pero no logra un acuerdo sobre el precio
Desde el exterior se observa como parte de la cubierta del edificio se ha hundido
El frontón cubierto de Jiménez de Jamuz amenaza ruina. El gigante de barro, construido en el año 1934, según algunos mayores del pueblo, y casi reconstruido después de la Guerra Civil, al no soportar el tapial la cubierta, a perdido ya parte de la cubierta. Se trata, sin duda alguna, de un edificio singular, ante cuya situación el Ayuntamiento ha realizado alguna tentativa de compra, según reconoció el alcalde, Jorge Fernández, sin llegar a un acuerdo con la propiedad de la instalación. Además, el problema para el municipio no es sólo adquirir la antigua instalación deportiva y salón de baile, sino, además, costear su reparación y asumir el mantenimiento, además de darle un uso que rentabilice la inversión. En cualquier caso, Jorge Fernández desechó el solicitar una ayuda a la Diputación provincial o a la Junta de Castilla y León para su adquisición. Sería si ésta se produjera cuando el consistorio recurriese a las subvenciones, aunque, por el momento, la operación no sea una de las prioridades del equipo de gobierno. Este frontón no fue sin embargo el primero que se construyó en el pueblo, aunque sí fue novedoso el que fuera cubierto. El graderío se sitúa detrás de los pelotaris y, encima de éste, se encuentra el espacio que se habilitó como salón de baile. Los construyó Serafín Argüello y no se utilizó durante el conflicto bélico que enfrentó a los españoles. Tapial, adobe y ladrillo Es en los años 40 cuando se vio que las paredes de tapial del antiguo edificio se habían vencido. La manera de subsanar el estropicio fue recurrir a la construcción de contrafuertes de ladrillo. Según algunos testimonios recogidos en el pueblo, las paredes se construyeron en un principio sólo en tapial, mientras que otros señalan que se utilizó esta técnica para levantar parte de los muros, mientras que otro tramo se construyó con adobe de inusual tamaño, más grandes, con el fin de ganar consistencia, dada la altura del edificio. Fue un constructor de La Bañeza el encargado de arreglar las paredes con los citados contrafuertes de ladrillo.

El frontón de tapial y adobe pierde parte del tejado y amenaza ruina
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