martes. 29.11.2022
Bercianos del Páramo encuentra otra parte de su historia

El fructífero legajo del año 1639

Descubren en un documento de hace casi cuatro siglos la existencia de una ermita dedicada a San Miguel, un hospital de pobres y una nueva cofradía
Misa celebrada ayer en la ermita del Cristo de las Eras. MEDINA

La labor investigadora de Javier Benéitez es incansable. Y si se trata de su pueblo, Bercianos del Páramo, el afán se multiplica. Como siempre, escudriñando legajos y atendiendo a voces especializadas, tira del hilo hasta descubrir historias, edificios o anécdotas desconocidas. En esta ocasión ha sido capaz de sacar a la luz una nueva ermita, un hospital y una misteriosa caja.

Cuenta Benéitez que gracias a un documento custodiado en el Archivo Diocesano de León «y a la gran suerte de que no se encontrase ilegible ni deteriorado, se ha podido transcribir íntegramente el texto del párrafo manuscrito donde, en apenas cinco líneas, recuperamos una parte más de la historia de nuestro pueblo». En el año 1639, el obispo de León entre 1633 y 1649, Bartolomé Santos de Risoba, realizó una serie de visitas pastorales a las parroquias de su diócesis, entre ellas, varias a la comarca del Páramo. Personado en la iglesia parroquial de Bercianos del Páramo, mandó al cura Damián Cortés de Forcano, entre otras cosas, que hiciera libro de tazmías (porciones de grano que se entregaban para los diezmos y el reparto de ellos entre sus beneficiarios) y aderezara la capilla con damasco blanco. Visitó la Cofradía de la Cruz, mandando a sus cofrades hacer cada año las cuentas del ganado y guardar los nuevos mandatos. He aquí el primer dato histórico. La Cofradía de la Cruz de Bercianos del Páramo ya existía en 1639. Hace casi 400 años.

El documento

Se refiere a una visita pastoral del obispo de León entre 1633 y 1649 Bartolomé Santos

Además, explica el citado párrafo, que el obispo visitó la arruinada ermita de San Miguel, la cual se encontró que tenía 6.834 maravedís. Mandó al cura Damián guarnecer el cuadro del santo que estaba situado en un altar, dándole comisión al citado cura por las cuentas atrasadas, mandándole a continuación componer para el altar mayor un ara frontal y una sábana y, con el resto, comprar una casulla blanca y lo que faltase para ella se lo prestase la iglesia.

Aquí el segundo descubrimiento: Bercianos del Páramo contaba en el año 1639 con una ermita dedicada a San Miguel, desconocida hasta hoy por los vecinos.

En letra

«El obispo visitó la arruinada ermita de San Miguel, que tenía en su haber 6.834 maravedís...»

Cuenta Benéitez que su investigación, en esta ocasión, no hubiera sido posible sin las aportaciones del profesor Cándido Santiago Álvarez, gran conocedor e interesado por el folklore y las tradiciones paramesas, que le hizo llegar el documento fechado en 1639 en el que se describen las visitas pastorales que el obispo de León Bartolomé Santos de Risoba realizó en los años 1638, y 1646, entre las que estaba la de Bercianos del Páramo, donde se nombra a la Cofradía de la Cruz y a la ermita de San Miguel.

Pero no terminan aquí los descubrimientos. Además de documentar la existencia de la ermita, después de analizar toda la documentación que contiene el referido legajo de las visitas pastorales, Benéitez ha constatado que la localidad contaba con un hospital vinculado a la Cofradía de Nuestra Señora de María Virgen. Dice Benéitez que de este hospital se sabía de su existencia gracias a los datos aportados hace un tiempo por el abad de la Cofradía de la Vera Cruz de La Bañeza, Fernando, Fernández, pero del que «no se tenía constancia documental de su existencia hasta este momento».

El hospital

Aunque los había sólo para hombres o sólo para mujeres, el de Bercianos tenía un carácter mixto

El texto encontrado en el legajo de 1639 referido a esta cofradía y al hospital dice textualmente: «Tiene de alcance 16.720 maravedís, mandose acomodar el hospital de dos camas, tres cabezales y tres mantas; que se baje un aposento a la entrada de la puerta... que en otros dos que hay se pongan dos camas, una para hombres y otra para mujeres; que se tapie el huerto... que no se venda la lana del ganado, sino que se hile para mantas....».

Dice Benéitez que los hospitales vinculados a cofradías tenían como misión atender a los enfermos pobres o transeúntes y peregrinos, en su caso. Los hubo solo para hombres, sólo para mujeres o mixtos, como este de Bercianos.

Esto es, un sólo legajo fechado en 1639, hace casi cuatro siglos, ha sido capaz de sacar a la luz la existencia de una ermita, la de San Miguel, un hospital y certificar que ese año ya funcionaba la Cofradía de la Vera Cruz, hoy todavía activa. Precisamente ayer, esta cofradía inauguró una vidriera en la ermita del Cristo de la Eras con la imagen de San Miguel Arcángel, quien derrotó y expulsó del cielo a Satanás con su espada, en recuerdo de esta nueva ermita descubierta. Tanto esta vidriera como otra colocada hace un tiempo en la ermita del Cristo de la Eras sobre su historia han sido donadas por varias vecinas.

El fructífero legajo del año 1639