martes 17/5/22
Una ternera comida por los cánidos encabezó la protesta en Valladolid.

Los ganaderos de Castilla y León —2.000, según los convocantes; un millar, indicó la Policía— exigieron ayer en Valladolid una solución urgente a los ataques del lobo que vienen sufriendo las reses en los últimos años y que se ha agudizado en los últimos meses, así como indemnizaciones por la muerte de los animales, informó ayer Ical.

Fuentes de la Alianza por la Unidad del Campo, formada por UPA y Coag, señalaron que gracias a esta manifestación el responsable de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, Antonio Silván, ya ha convocado a las organizaciones profesionales agrarias (opas) para abordar la problemática el próximo 24 de febrero, aunque ya hoy han mantenido una conversación telefónica con él, además de una reunión con el director general de Medio Natural, José Ángel Arranz. Dentro de dos semanas, las opas trasladarán al consejero sus reivindicaciones y propuestas.

Además de una solución a los ataques del cánido, los ganaderos quieren frenar el avance de la brucelosis y la tuberculosis en la ganadería, provocado, según las opas, por el «descontrol» de la fauna silvestre. «Los ganaderos están hartos de esta situación, porque no trabajan para dar de comer a los lobos», espetó antes de iniciar la marcha el secretario regional de UPA, Julio López, quien insistió en que Castilla y León «no quiere ser tierra de lobos, sino un territorio de profesionales que trabajan por la comunidad y no están dispuestos a soportar esta presión».

La puesta en escena. Ataviados con cencerros, bocinas y tambores, los ganaderos abrieron la manifestación con una gran pancarta en la que se podía leer: «Somos necesarios, que no nos echen del campo». Justo delante, un grupo de personas disfrazadas de vacas merodeaban alrededor de una ternera muerta, atacada por un lobo esta misma noche, según explicó la organización.

No muy lejos, otra persona, con una piel de lobo era abucheada constantemente por los asistentes. Hasta que al llegar a las puertas de la consejería, simuló un ataque a la ternera y, de nuevo, fue hostigado por los manifestantes, que veían una escena que muchos temen encontrarse en sus explotaciones.

El coordinador de Coag, Aurelio Pérez, matizó que Silván tiene una oportunidad para hablar con los ganaderos que sufren este problema y se mostró optimista respecto a la situación, siempre que la Junta priorice y determine que las vacas, ovejas y cabras «sean rentables en el medio rural y el profesional pueda vivir de ello gracias a la venta de sus productos». «Parece que ahora sólo damos de comer al lobo», denunció, para reivindicar al consejero que «dé un giro de 180 grados en su política para solventarlo».

Los ganaderos arrancan a Silván una reunión para tratar el problema del lobo
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