martes. 31.01.2023
LA CUESTIÓN DE LA ENERGÍA

La ola de frío pone en evidencia la necesidad de las centrales térmicas

REE destaca la disponibilidad del parque para alimentar «sin dificultad» el pico de consumo

maría j. muñiz | león

El sistema eléctrico español está siendo capaz de «alimentar sin dificultades» las puntas de consumo que está provocando la ola de frío gracias a la disponibilidad de su parque térmico de generación de respaldo, especialmente las centrales térmicas y los ciclos combinados. Así lo reconoció ayer Red Eléctrica Española (REE), que confirmó la disponibidad de las centrales térmicas del sistema «tanto desde la perspectiva técnica como desde la correspondiente a la disponibilidad de combustible».

Una tecnología de generación de respaldo a la producción renovable que se apoya sobre todo en los ciclos combinados y las térmicas de carbón, que suman 34.500 megavatios de potencia.

El operador del sistema eléctrico señaló ayer que «la disponibilidad del parque térmico generador se acredita diariamente, tal y como sucedió el miércoles, cuando a pesar del período de sequía que atraviesa España, la consiguiente reducción de la producción hidráulica disponible y la reducida aportación del resto de generación eléctrica renovable», el sistema eléctrico fue capaz de atender la mayor demanda puntual de electricidad en el país regirada desde 2012: 41.381 megavatios. Incluso, siguió exportando electricidad al mercado francés, que «atraviesa un período de gran dificultad de suministro».

Aportación

Ayer mismo, según los datos recogidos en la estadística diaria del sistema eléctrico peninsular de REE, las centrales térmicas de carbón y ciclo combinado aportaron un 37,4% de la generación total. Si se suma la generación nuclear, el porcentaje se eleva hasta el 57,5%. Sólo el carbón aportó un 19,5% del total de la generación.

En la variación mensual, las térmicas de carbón han incrementado su aportación un 207%, aunque en el último año pierden un 23,6% de cuota de generación, pese a la fuerte recuperación de los últimos meses ante el descenso de la producción eléctrica con renovables, sobre todo hidráulica y eólica.

La situación actual pone en evidencia la necesidad de afrontar la adaptación de las centrales a las exigencias medioambientales europeas, prácticamente descartada ya por las compañías eléctricas en el caso de las térmicas de la provincia, que operan con carbón nacional.

La pasada primavera la European Network of Transmission System Operatos of Electricity (ENTSO-E), la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad, envió un informe a la UE sobre la previsión de capacidad instalada necesaria para atender el previsible incremento de demanda eléctrica.

Su informe señalaba que, con los datos de REE, el sistema nacional está por debajo de los límites que que consideran necesarios, lo que implica en la práctica que la capacidad instalada no será suficiente para garantizar la seguridad del suministro a partir de 2025.

El respaldo a los previsibles picos de demanda que se producirán en pocos años en España requiere un parque de centrales que aporten potencia firme, y es más barato adaptar las que están actualmente en funcionamiento que construir unas nuevas. Si se dejan perder las térmicas actuales, señala el organismo europeo, España deberá afrontar la construcción de nuevas centrales a partir de 2019. Una solución mucho más cara.

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