lunes. 03.10.2022
Imagen de la osezna, ya en la finca de Valsemana. DL

La cría de oso pardo cantábrico recogida el 27 de agosto por agentes del medio natural de Asturias en el pueblo de Endriga, en Somiedo, fue trasladada el miércoles al recinto de aclimatación o presuelta de osos pardos ubicado en la finca de Valsemana, , dependiente de la Junta de Castilla y León.

La osa se encontraba desde octubre en el Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre (CRFS) que el Gobierno de Cantabria tiene en Villaescusa, desde donde fue trasladada debido a su buena evolución. Tras su recogida, la osezna, que pesa ya 30 kilos, ingresó en el hospital veterinario Buenavista (Oviedo) presentando hipotermia, hipoglucemia, y un peso muy por debajo de lo normal para su edad (6,5 kg -el peso aproximado de un esbardo de 8 meses es de 15-20 kg).

Presentaba asimismo lesiones cutáneas que se diagnosticaron como sarna demodécica por raspado y observación al microscopio, además de numerosas heridas infectadas compatibles con mordeduras. Tras su estabilización, rehidratación, limpieza y cura de las lesiones cutáneas, se instauró un tratamiento farmacológico y se inició su alimentación hasta su traslado, el 29 de octubre, al Centro de Recuperación de Cantabria.

La evolución de la osezna en los dos meses que ha estado ingresada en el centro cántabro ha sido «muy buena», tanto a nivel clínico como comportamental, mostrando cada vez mayores periodos de actividad y juego.

A pesar de que su evolución ha sido muy buena, y ya se puede considerar a nivel clínico como «fuera de peligro», el comité veterinario del grupo de trabajo de oso pardo cantábrico ha considerado que no se trata de una osezna apta para una liberación directa en estas fechas, puesto que su estado clínico, crecimiento y comportamiento aún requieren de cierto control, aunque éste pueda ser menos estricto.

La osezna Endriga esperará en Valsemana a su liberación
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