sábado. 13.08.2022
Un colectivo de 24 jóvenes participa en un campo de trabajo que recupera edificios tradicionales

Patrimonio internacional

Un grupo de 24 jóvenes participa desde el pasado día 15 de julio en un campo de trabajo de carácter internacional que tiene como finalidad la restau
El pasado día 15 de julio se puso en marcha el primer turno del campo de Trabajo Laciana 2002, que por primera vez tiene carácter internacional. La iniciativa cuenta con la participación de 24 jóvenes, en su mayoría universitarios, con edades comprendidas entre los 18 y 25 años, que proceden de Francia, Alemania, Lituania y las comunidades de Castilla y León y Valencia. La mayoría de los voluntarios han elegido este campo de trabajo lacianiego por la variedad de actividades multiaventura que ofrece, la posibilidad de conocer el entorno natural del valle y convivir durante dos semanas con jóvenes de distintos países, además de aprender el idioma. Algunos de ellos tiene conocimientos básicos del español y otros lo dominan a la perfección, como es el caso de una voluntaria de Francia, que ejerce de traductora a sus cinco compañeros franceses, y una chica alemana de madre mejicana. Uno de estos participantes es Lauris, un joven lituano que llegó a Villablino haciendo auto stop desde Vilnius, la ciudad de Lituania donde reside, después de recorrer a lo largo 5 días a dedo los más de 3.000 kilómetros que separan ambos países. El principal trabajo que están llevando a cabo este grupo de voluntarios es la restauración de una lechería ubicada en la localidad de Sosas de Laciana, que funciona con agua y abandonó su actividad en los años 50. Para la rehabilitación de esta lechería, fundada en 1918, los jóvenes están picando la cal que recubre la piedra, rejuntando, tratando la madera y cambiando las chábanas del suelo, además de rehabilitar la maquinaria. Al margen de estas tareas, los participantes también están restaurando un molino comunal, situado al lado de la lechería, y el viejo lavadero del pueblo, donde se pretende construir un merendero como complemento a una ruta de montaña, además de realizar el mantenimiento de las obras de otras ediciones del campo de trabajo como los lavaderos de Robles de Laciana y Villager y el molino de San Miguel. Lo más llamativo de esta curiosa experiencia, es que los voluntarios pagan una inscripción por trabajar cinco horas diarias de lunes a viernes, además de realizar otras múltiples actividades de ocio, aunque a cambio intercambian experiencias con otros jóvenes y pasan unas vacaciones diferentes. Para realizar estos trabajos del campo de trabajo Laciana 2002, cada participante ha tenido que abonar una cuota de inscripción, que incluye pensión completa, actividades y alojamiento en la casona de La Cortina de San Miguel de Laciana, una elegante construcción de principios de siglo propiedad del Obispado de León. Junto al trabajo específico del campo, que se realiza de 9.00 a 14.00 horas, los voluntarios pueden disfrutar de un amplio abanico de actividades culturales y multiaventura encaminadas a conocer el patrimonio cultural lacianiego y el entorno natural como visitas a diversos monumentos de Laciana, talleres autóctonos, escalada, espeleología, piragüismo, senderismo, bicicleta de montaña y otras actividades deportivas. El responsable del campo de trabajo, Félix Suárez Chausero, cree que con estos trabajos «se demuestra que cualquiera que se lo proponga puede recuperar la arquitectura tradicional, con gusto y respeto a la antigua usanza». El primer grupo de este campo de trabajo permanecerá en Villablino hasta el día 30 de julio, para dar paso a un segundo grupo de 25 que llegará el día 1 y estará en Laciana hasta el día 15 de agosto.

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