miércoles 26.02.2020
EL ESTADO DEL PATRIMONIO

La Peregrina se llena de goteras tres años después de una obra que costó 6,3 millones

El Ayuntamiento reclama al Gobierno, la Junta y la constructora por las goteras que afean el edificio
Estado de la fachada de la Peregrina
Estado de la fachada de la Peregrina

Salvado del olvido y de la ruina, el santuario mudéjar de la Peregrina no ha podido eludir el valle de lágrimas de la tierra sobre la que los franciscanos levantaron esta abadía en el siglo XII. Tras la entrega de las obras en julio de 2011, los inviernos ha sido dramáticos para puntos de la facha y del interior del monumento, en especial en las zonas de nueva construcción. La maravilla mudéjar, Bien de Interés Cultural, asombra, no hay duda, a quienes la visitan tanto por su hermosura como por las goteras y humedades que quedan a la vista de todos. La desagadable sorpresa para los turistas también ha levantado las quejas formales del Ayuntamiento de Sahagún al Ministerio de Fomento, la Junta de Castilla y León, el arquitecto que dirigió la obra y la empresa constructora tras una inversión millonaria.

El desaparecido Ministerio de la Vivienda, que asimiló Fomento, y la Junta de Castilla y León aportaron los más de 4,87 millones de euros que costaba convertir la abadía que domina Sahagún en un centro de referencia en el Camino de Santiago. A esta suma se añadieron otros 796.000 euros de modificado de obra y la aportación municipal, que el alcalde cifró en 700.000 euros de redacción del proyecto y dirección de obra. En resumen, más de 6,36 millones de euros de diferentes arcas públicas —hasta la Diputación subsidió al Ayuntamiento (132.000 euros) para que pudiera afrontar su parte— para que el santuario comenzara a hacer aguas pocos meses después de iniciar su nueva trayectoria como centro cultural.

El que iba a ser Centro de Documentación del Camino de Santiago, proyecto que no fue más allá de la obra material ante el naufragio de la economía, obligó al Ayuntamiento de Sahagún a encargar al servicio de municipal de arquitectura para reclamar ante el Estado, la Comunidad autónoma, la constructora y el director de obra por lo que «consideramos fallos de obra», explicó el alcalde de la villa, Emilio Redondo.

Cristalera desplazada

El regidor tuvo ocasión el viernes de preguntar al arquitecto encargado de las obras, José Ramón Sola, por la marcha de la reclamación, durante la entrega de las obras de San Lorenzo. «El ministerio le encargó que redactase un informe», tarea que afronta en estos momentos, explicó Redondo, que señala que confirmó los problemas de filtraciones que se observan en el edificio, en la parte nueva, llama a ser el centro de documentación jacobea. «Una cristalera se ha desplazado entre 8 y 10 centímetros y entra agua por todas partes cada vez que llueve», indicó. Además, también en zona de nueva factura, «en un forjado que han reparado varias veces continúa filtrándose el agua» con las precipitaciones, que incluso llega «al sótano nuevo». Más sólida se presenta la obra original —suspiro franciscano de eternidad—, donde no se aprecian daños excepto en el exterior, donde los manchones en la parte superior izquierda de la fachada, según se mira a la puerta de acceso, indican que algo falla en la evacuación de las aguas que escurren las tejas.

Con respecto a la garantía de la obra, Redondo señala que las filtraciones «son vicios ocultos» de la obra y es tajante al asegurar que el problema «no es de mantenimiento del edificio». La constructora también ha inspeccionado las deficiencias.

En total, seis puntos del complejo artístico muestran filtraciones y goteras: la comunicación entre el claustro y el coro, las escaleras que llevan a la parte superior del claustro y los balcones que asoman al templo, la zona de acceso a la iglesia, dos puntos entre la recepción y el nuevo claustro y la cubierta acristalada.

La Peregrina se llena de goteras tres años después de una obra que costó 6,3 millones