sábado 22/1/22
Miembro de la Patrulla Oso Alto Sil realizando trabajos de colocación de un pastor eléctrico. DL

Hace unos días, una ganadera del pueblo de Villar de Santiago, Tania Santamarta afirmaba que un oso había matado a una vaca gestante y, tras esto, esta joven ganadera dio aviso a los forestales quien certificaron que había sido atacada por un oso, y pedía a las administraciones más control. Días después, el presidente de la Fundación Oso Pardo (FOP) explicaba que el plantígrado puede causar alguna baja en el ganado, más en el ovino y, por eso, se pagan indemnizaciones, pero «desde luego no es lo usual y lo que sí es común es que el oso entre a comer la carroña de un animal ya muerto, por lo que sus señales también aparecen en el cuerpo aunque no sea el causante de la muerte». A la vez, recordó que «hemos sido testigos de cómo se ha dejado ganado muerto en el monte para que el oso lo coma y poder reclamarlo como daño», porque la muerte por causa natural y el posterior carroñeo no se indemniza. Este comportamiento «tramposo» antes limitado a unos pocos ganaderos «sin escrúpulos», empieza a alcanzar en algunas localidades «la categoría de epidemia».

Problemas con el ganado