martes 3/8/21
Rehabilitación

Renace Nueva Julia tras décadas de explotación minera

Tragsa concluye las obras de restauración de la corta a cielo abierto después de tres años de trabajo y cerca de 25 millones de euros de inversión
Renace
Arriba, la explotación tras la restauración. Debajo, tres años antes de que se iniciaran los trabajos. TRAGSA

Las obras de rehabilitación medioambiental de la explotación de carbón a cielo abierto Nueva Julia, ubicada entre los términos municipales de Cabrillanes y Villablino, ya han finalizado tras más de tres años de trabajo, según han explicado fuentes de la Junta de Castilla y León.

Unas actuaciones que ha desarrollado la empresa Tragsa en una superficie total de 406 hectáreas, y que contemplaron labores de acondicionamiento de huecos y escombreras, restauración vegetal, red de drenaje, demolición de instalaciones auxiliares y gestión de residuos, así como de vigilancia y control ambiental. A partir de este momento el paraje cuenta con un plazo de garantía de dos años, en donde se podrán realizar pequeñas actuaciones o remates si fuera necesario.

Las tareas han sido desarrolladas conjuntamente por el Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras (IRMC) y la Junta de Castilla y León. El proyecto ha contado con un presupuesto cercano a los 25 millones de euros, de los cuales el 75 por ciento corrieron a cargo del IRMC, organismo autónomo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, y el 25 por ciento restante fue a cargo de la Junta.

Más concretamente, el 75 por ciento del coste total fue con cargo a los presupuestos del año 2019 y, para el ejercicio del siguiente año tuvo una consignación presupuestaria de 78.000 euros con el objetivo de rematar una obra que comenzó en el año 2016.

406 hectáreas
De la superficie total, un 20 por ciento pertenece a Laciana y el resto a Cabrillanes

Cabe recordar que las tareas de recuperación medioambiental se consideran prioritarias para el desarrollo de políticas de transición justa y en ellas se han tenido en cuenta tanto la normativa medioambiental de la Comunidad, como las directrices y los planes de conservación recogidas en las directivas europeas.

El convenio también se enmarcó dentro del compromiso del Miteco de acompañar, con medidas que impulsen una transición justa, a aquellas zonas afectadas por cierres de minas de carbón, y centrales térmicas.

El cierre, y la restauración de esta explotación minera propiedad del grupo de Victorino Alonso obedece a la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de la UE en noviembre del año 2011 en la que se condena a España por los cielos abiertos en Laciana y Babia. El fallo se refería a la que este tipo de explotaciones infringían las normativas medioambientales comunitarias. Unos meses después, en febrero del año 2012 la Junta hizo efectiva la paralización cautelar de la mina, acatando dicha sentencia, la cual también recogía que no se habían tenido en cuenta las consecuencias que esta actividad iba a suponer para el hábitat de recuperación del urogallo y del oso pardo presentes en la zona.

Sentencia
Vitorino Alonso fue condenado a 4 años de cárcel y al pago de 25 M€ por un delito ambiental

El empresario minero fue condenado hace menos de un mes a cuatro años de cárcel y al pago de los 25 millones invertidos en la restauración por los daños medioambientales cometidos en este entorno con la actividad minera.

Con estos trabajos se busca minimizar o revertir los impactos generados por la antigua explotación a cielo abierto sobre la topografia y el paisaje, el agua, el suelo, la vegetación y la fauna. Dentro de la remodelación propuesta, el objetivo fijado es obtener una integración paisajística, que permita la implantación de la vegetación, y obtenga taludes estables geotécnicamente. Por eso se combinaron los modelos de restauración talud-berma-talud, taludes banqueados y formación de valles y lomas suavizadas siguiendo el posible el modelo original de las cuencas, cuyos criterios fueron rebajar la altura de la escombrera, no sobrepasando las líneas del horizonte, realizar líneas curvas sobre superficies suaves y permitir el desarrollo del suelo y las labores de siembra, plantación y mantenimientos.

Los terrenos no están incluidos en la figura del Parque Natural Babia y Luna, pero después de su restauración se estudiará la posibilidad de que puedan entrar a formar parte de esta figura de protección.

Renace Nueva Julia tras décadas de explotación minera