martes 25.02.2020

«Un niño está indefenso del abuso y más si es de un sacerdote»

—¿Cree que un niño de once años tiene alguna posibilidad de defenderse ante una agresión sexual de un adulto?

—Muy pocas o ninguna. El niño se siente totalmente indefenso ante el abuso de poder y de autoridad de un adulto y mucho más cuando éste es un sacerdote.

—¿Cómo se ha medido el equilibrio entre la presunción de inocencia de los reverendos y el derecho de las víctimas a ser reparadas?

—La presunción de inocencia es un derecho fundamental de las personas y debe ser respetado. Esto no entra colisión con que los hechos sean investigados y juzgados. Las medidas cautelares no prejuzgan al acusado sino que se imponen según las circunstancias de cada caso para garantizar la limpieza del proceso y la protección de las posibles víctimas.

—¿Alguna vez ha preguntado a alguna víctima cómo se siente y qué puede hacer la Iglesia para ayudarle?

—Sí. He tenido conversaciones con víctimas de abusos, de dentro y de fuera de la diócesis. Lo que cuentan que han pasado es horrible. El daño causado es muy grande y por eso comprendo perfectamente su dolor. Es tristísimo y dolorosísimo el daño que se les ha causado a niños indefensos. No puede volver a ocurrir. La Iglesia está tomando medidas para poder afrontar con celeridad y contundencia estos casos y, sobre todo, para que no se vuelvan a repetir en el futuro y así logremos que los espacios eclesiales sean un ámbito seguro para los menores.

«Un niño está indefenso del abuso y más si es de un sacerdote»