viernes 27/5/22
batallas legendarias (II)

La covadonga leonesa

En recuerdo de los cristianos muertos sin sepultura en aquella batalla, siete obispos y un arzobispo que acompañaban al ejército de Pelayo bendijeron el campo para que los restos de esos hombres reposasen en tierra sagrada: de ahí su nombre
norberto

En León existe una antigua tradición en torno a una batalla contra los moros que destaca sobre todas las demás, ya que narra en clave mítica la liberación de León, al menos los territorios norteños del Viejo Reino, de la dominación musulmana. Nos referimos a la llamada batalla de Camposagrado, lugar situado a pocos kilómetros al norte de la capital, donde se encuentra un conocido santuario mariano y se celebra anualmente una importante romería.

Aunque el origen del santuario es del siglo XII o del XIII, las tradiciones sobre Camposagrado señalan un inicio anterior que se remonta al año 722, cuando tuvo lugar un combate entre un ejército cristiano comandado por un capitán del rey Pelayo, Colinas, y un ejército musulmán que fue derrotado precisamente en aquella zona gracias a una artimaña del capitán que escondió a sus tropas en trece grandes pozos excavados para la ocasión, donde se resguardaron para sorprender a unos musulmanes que resultaron así vencidos y expulsados para siempre del norte leonés. En recuerdo de los cristianos muertos sin sepultura en aquel choque bélico, siete obispos y un arzobispo que acompañaban al ejército de Pelayo bendijeron el campo para que los cristianos quedaran en tierra sagrada, de ahí el nombre del topónimo de acuerdo con la interpretación popular, que además añade que el mismo rey Pelayo mandó edificar el santuario original dedicado a la Virgen en el mismo lugar donde aconteció la batalla.

Esta es, en esencia, la leyenda de Camposagrado tratada ya en 1653 por Antonio Fernández Álvarez y Miranda en una obra dedicada al santuario y a su cofradía, y que también ha sido estudiada por otros eruditos leoneses como José Díez Monar, Antonio Viñayo o, más recientemente, por el historiador Juan José Sánchez Badiola.

Los misteriosos sepulcros

Los trece pozos de Colinas ciertamente existen y se encuentran muy cerca del santuario y al norte de éste, extendiéndose a lo largo de más de un kilómetro a intervalos regulares, pero en realidad esos pozos pueden ser restos de una necrópolis tumular prehistórica que sufrió hace siglos el saqueo de buscadores de tesoros que le dieron su aspecto actual, como proponía César Morán Bardón; aunque también se ha apuntado la hipótesis de que los pozos son producto de antiguas explotaciones auríferas romanas. Por cierto que el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, de paso por esa zona camino a Asturias, contó veinticinco túmulos a finales del siglo XVIII. Otra curiosidad notable sobre este santuario es que hasta 1956 el límite ente las diócesis de León y de Oviedo, que se reformó en aquel año, discurría por el interior del templo, que todavía dispone de dos entradas, una perteneciente a Rioseco de Tapia, que era territorio de la diócesis ovetense, y otra a Benllera, que correspondía a la diócesis legionense. Seguramente Camposagrado fue un lugar de importancia cultural y religiosa mucho antes de que fuera cristianizado.

Creemos que la narración pseudo-histórica sobre Camposagrado tuvo su génesis en una tradición legendaria sobre enfrentamientos con los moros míticos, tan propios de la tierra leonesa como vimos en la anterior entrega de La llariega, que en este caso fue utilizada y manipulada por eruditos, clérigos e incluso por la pequeña nobleza local para conformar un relato fascinante que reinterpretó en clave histórica lo que debió de ser en principio una leyenda mitológica vinculada a un yacimiento de interés arqueológico, en este caso los llamados Pozos de Colinas.

Así, por ejemplo, en el pueblo sanabrés de Cobreros existen dos topónimos, llamados La Matanza y Camposagrado, que se relacionan precisamente con antiguas batallas contra los moros o mouros, y en Tejedo (Teixéu) del Sil tenemos Camposagráu, también con otra tradición referida a una mítica batalla desarrollada contra los mouros en aquella escarpada zona del Alto Sil.

La covadonga leonesa
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