lunes 30/11/20

Manos, manos, manos

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Manos ociosas. Manos laboriosas. Manos que acarician, que aman, que saludan, que en ocasiones agreden. Manos que crean, que elaboran objetos. Manos que construyen, que edifican. Manos que escriben. Manos que piden, manos que suplican. Manos que ofrecen. Manos que protegen. Manos que rezan… Todo cabe en la cartografía humana de las manos, como miembros del ser humano marcados por la gestualidad, por la habilidad, por todo aquello que el ser humano puede idear y realizar.

Del ser humano que es muy habilidoso se dice que es «un manitas». Por algo será. Nuestra madre, en ocasiones, para aludir a un ocio excesivo, que dura más de lo deseable, emplea el refrán siguiente: «Mano sobre mano, como mujer de escribano.» En nuestra recogida de fotografías humildes y anónimas sobre nuestro pueblo y sus gentes, que desarrollamos a lo largo de casi quince años y que dio como resultado el libro que titulamos Memoria visual de La Alberca (cinco volúmenes, de 2013 a 2017), comenzamos a percibir que las manos de las gentes nos estaban de continuo transmitiendo mensajes. Y comenzamos a articular enunciados o proposiciones para lo que podríamos llamar una antropología de las manos. Las manos cruzadas sobre el pecho, protegen los afectos, el mundo emotivo de la persona; sobre el abdomen, expresan una actitud púdica, ya que están cerca del sexo. La postura sedente con las manos extendidas sobre cada una de las piernas nos habla de ofrecimiento, pues pertenecen a una actitud oferente y ritual…

Pero no vamos a continuar proponiendo enunciados. En su momento, publicaremos un trabajo sobre esa suerte de antropología de las manos, sobre la que llevamos indagando y reflexionando ya tiempo. Sobre la fotografía, han escrito páginas muy hermosas y lúcidas, entre otros, Walter Benjamin, Gisèle Freund o Susan Sontag. Tales páginas han iluminado nuestra visión de la fotografía como creación y como documento humano.

Manos, manos, manos. Miembros del ser humano harto significativos. Sin ellas, no podríamos ser lo que somos. Sus distintas posiciones y maneras nos hablan de protección, de ofrecimiento, de miedo, de alegría, de distancia o alejamiento, de proximidad y cercanía… Qué sería de nosotros sin nuestras manos y las de los demás…

Manos, manos, manos
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