miércoles. 10.08.2022
Entrevista

Rafael Escuredo: «Que León no tenga autonomía fue culpa del PSOE y de UCD, no sólo de Martín Villa"

Rafael Escuredo acaba de publicar ‘Valió la pena’, un ensayo en el que cuenta la intrahistoria del estatuto de autonomía de Andalucía y que ofrece nuevas claves acerca de la memoria de la transición y sus protagonistas
El expresidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo. RAMIRO
El expresidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo. RAMIRO

Rafael Escuredo defiende la gesta de la Transición en un estudio histórico y político que relata los altares surgidos en la lucha política del pueblo andaluz por su autonomía. Pero el texto es, también, bastante más que eso, pues al paso suministra las claves de la mutation de la voluntad del poder constituyente de diferenciar entre «nacionalidades» y «regiones, y la evolución hacia un modelo de descentralización sustancialmente igualitario, que es el que realmente hoy funciona en España. 

—En el libro habla de una operación para llevar interventores de León a las mesas electorales el día del referéndum de Andalucía. ¿Cómo fue aquello?

—El día de la votación, todos los partidos tenían a sus representantes para controlar las mesas y que no hubiera problemas. Como la UCD estaba desaparecida y no tenían militantes suficientes, envió paracaidistas para estar en los colegios electorales.

—En un principio, Suárez estaba a favor. ¿Qué fue lo que pasó?

—En una conversación que tuve con Adolfo Suárez llegamos a una fecha para la celebración del referéndum, el 28 de febrero. UCD estaba de acuerdo. Los ayuntamientos habían votado a favor de la autonomía plena para Andalucía por la vía del 151 y en un momento determinado, José Pedro Pérez Llorca, Rodolfo Martín Villa y algunos más hablan con Suárez y le convencen de que eso es un error político porque ganaría a izquierda y sería la ruina para UCD. Entonces, decide descolgarse de su decisión inicial de la autonomía. Hay un desbarajuste, un momento de crisis política dentro de la UCD y Manuel Clavero dimite como ministro porque está a favor de la autonomía, UCD se abstiene y dice que ese no es su referéndum pero el pueblo andaluz se había volcado totalmente a favor. El 4 de diciembre más de un millón de andaluces salieron a las calles y yo defendía la política de unidad. Martín Villa era un político contrario a esa autonomía plena y defendía una de mínimos con la que nosotros no estábamos de acuerdo.

—¿Qué razones daba Rodolfo Martín Villa?

—Pensaba que era suficiente con concederle unos estatutos a Galicia, Cataluña y País Vasco, que prácticamente se lo regalaron porque habían sido comunidades que en el periodo de la II República tenían sus estatutos aprobados, cosa que no ocurrió en Andalucía porque el estallido de la guerra civil hizo que no se pudiera aprobar. Martín Villa decía que con tres comunidades con un techo máximo de competencias era suficiente y que lo demás sería poner en peligro el Estado de las Autonomías y no sería viable.

—¿Tuvo alguna reunión con Adolfo Suárez tras la aprobación del Estatuto?

—No, porque entonces el gobierno ya era de Felipe González, con lo que él fue mi interlocutor. 

—¿Qué recuerda de aquella noche con los interventores de León?

—Hubo muchas bromas, Era motivo de chanza que un partido que quería el partido que gobernaba en España no tuviera suficientes voluntarios en Andalucía para cubrir las mesas electorales. 

—¿Cree que a UCD le perjudicó aquello?

—Sí, porque nadie pensaba dar un pucherazo. En la calle se masticaba el éxito que iba a tener el PSOE en ese referéndum. Además, el censo estaba totalmente inflado y había más muertos que vivos. Después, vinieron las elecciones al Parlamento andaluz, que el PSOE ganó con 66 diputados de 109. UCD, a partir de ese momento, salió totalmente muerta. Al poco hubo elecciones generales que ganó Felipe González con mayoría absoluta. El referéndum marca el ocaso del partido de la UCD. A partir de ese momento comienza su caida y su desaparición. Fue una apuesta equivocada. Adolfo Suárez me preguntó si el referéndum se podía ganar y se apuntó, luego vinieron Martín Villa y demás compañeros mártires y se negaron. Eso supuso el final de UCD.

—¿Cuál fue el papel de Martín Villa?

—Martín Villa tuvo un papel muy importante. Él quería poner orden en el Estado autonómico. Lo intentó pero no le salió porque una vez que Andalucía votó se produjo una situación de agravio comparativo con el resto de comunidades autonomías  que debían vehicularse a través del artículo 143. Entonces, se hizo un acuerdo de UCD y el PSOE para que los techos competenciales se equipararan a todas las comunidades. No sé hasta qué punto ese acuerdo fue constitucional. En primer lugar no hubo ninguna comunidad que lo pidiera y, además, se hizo en un despacho. 

—¿Quién cree que fue el culpable de que León no pudiera articularse como comunidad autónoma?

—A quien conozca la historia de León le tiene que resultar difícil de entender cómo Cantabria o Murcia fueron capaces de dotarse de una autonomía propia y León, no. Eso no fue culpa sólo de Martín Villa. Hubo dos partidos que llegaron a ese acuerdo: UCD y PSOE. Las cosas, como son. Si alguien hubiera cogido las riendas desde un partido mayoritario, León tendría su autonomía. Martín Villa estaría interesado en que hubiera una comunidad autónoma de Castilla y León y hoy muchos se preguntan si aquello no fue un error. Lo que sí sé es que ahora hay que preguntarse si se equivocaron por no luchar por una autonomía leonesa porque historia y entidad tiene de sobra para tener autonomía propia y si no que se lean el libro de Rogelio Blanco Tierra de Libertades. Mire, aquí en Andalucía, el PSOE no quería una autonomía, pero hubo una serie de personas que luchamos por ello. ¿Por qué en el PSOE de León no hubo nadie que rechazara la comunidad de Castilla y León? Ahora hay más oposición que entonces. Debería haber habido alguien en la UCD o en el PSOE que se declarara en contra.

—¿Qué piensa de los que denostan la Transición?

—La Transición fue un momento en el que fuimos capaces de dotarnos de la primera constitución por un acuerdo de todos los partidos políticos. Solo eso justificaría que todo el mundo apoyara la Constitución. No fue un periodo tan idílico como alguno se piensa. Los que critican la Transición deberían ser más prudentes y comprender lo que se consiguió contra viento y marea, con el franquismo vigente. Hicimos la Constitución de la concordia que nos ha dotado de las mayores cotas económicas de la historia.

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