jueves. 08.12.2022
RECONOCIMIENTO MUNDIAL

El tesoro de León para el mundo

Durante dos años, un equipo interdisciplinar trabajó en silencio para crear un proyecto que ha fructificado en la concesión a León del quinto Sistema Importante del Patrimonio Mundial de la FAO de España. Estas son las claves del proceso
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Imagen de la montaña de Mampodre. UNIVERSIDAD DE LEÓN

"La montaña leonesa fue el comienzo de la Reconquista y lo será de nuevo». Juan Prieto Gómez, representante permanente adjunto de España ante la FAO y leonés, es uno de los artífices de que la montaña de León haya sido reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como el quinto Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (Sipam) de España.

Los Sipam son un instrumento para preservar y garantizar el futuro de los sistemas agrícolas singulares, que proporcionan una combinación de valores sociales, culturales, alimentarios, ecológicos y económicos para la humanidad. Juan Prieto Gómez destaca que la montaña de León dispone de una producción agraria, ganadera y forestal que la convierten en merecedora de este título debido a la diversidad interna dentro de una «unicidad».

Subraya que esta figura del Patrimonio Agrario Mundial de la ONU otorgada por la FAO y equivalente a la declaración Patrimonio Cultural Mundial de la ONU otorgada por la Unesco, nació en la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo de 2002, donde se decidió la importancia de establecer la idoneidad de los lugares singulares del planeta debido a sus características agronómicas, antropológicas, agroalimentarias, paisajísticas y culturales.

«Además, debían ser únicas, como León», recalca el funcionario, que añade que la voluntad del Ministerio liderado por Luis Planas siempre fue poner en valor sistemas alimentarios sostenibles y sujetos a la agenda 2030. «Y demostrar que son compatibles con la actividad económica», añade Juan Prieto. Una de las características de este reconocimiento implica directamente a los productores, y es que no les obliga a nada y es compatible con otras figuras de conservación medioambiental. Este dato no es baladí. Y es que una de las incertidumbres de los afectados es que suponga un aumento de las trabas para la comercialización.

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Detalle del hayedo de Argovejo. UNIVERSIDAD DE LEÓN

En esta dirección van los interrogantes de Alejandro Chacón, ingeniero agrícola y director de ganadería y cárnicas de la cooperativa Lar, que expresa que desde el punto de vista personal, el título es una alegría puesto que la montaña es un tipo de cultura que nunca se ha sabido diferenciar y que ahora, gracias al Sipam, se reconoce.

Sin embargo, muestra sus dudas en el plano profesional y advierte de que si la administración no lo comunica y lo valora no servirá para nada. «Si se hace correctamente, puede generar una distinción, pero para ello las administraciones han de ir de la mano», defiende al tiempo que incide en la importancia de que el consumidor lo conozca y lo entienda. «Ahora todos tienen que sentarse y trabajar, facilitar las cosas a los productores y que al profesional se le preste un apoyo extra para que esas figuras de protección sean para ellos y generan valor añadido», dice advirtiendo contra los «intrusos».

Alerta contra la posibilidad de que sólo sirva para crear un chiringuito más y sirva tan sólo como agencia de colocación. «El ministerio ha de incluir y no excluir y debe educar al consumidor para que entienda la trazabilidad. Tú vas a un supermercado en España y no sabes si el producto es español. Hay que ayudar al productor local». 

Y en eso precisamente se han empeñado todos cuantos han trabajado, durante los últimos dos años, en conseguir el reconocimiento de la ONU. El equipo, liderado por el presidente de la Diputación, Eduardo Morán, el rector de la Universidad, Juan Francisco García Marín, y el propio Juan Prieto desde el Ministerio de Agricultura, ha contado con la participación de Camino García Fernández, Eugenia Rendueles y José Cortizo por la universidad, la alcaldesa de Murias de Paredes, Carmen Mallo, y Pablo Linares, productor de castañas del Bierzo.

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Imagen de una osa y un osezno en Laciana. UNIVERSIDAD DE LEÓN

Estos últimos han coordinado a los grupos de acción local y a los gestores de las reservas de la biosfera. Todos ellos, junto a la labor de la Subdirección General de Relaciones Internacionales y Asuntos Comunitarios del Ministerio de Agricultura, levantaron un proyecto de 400 páginas en español e inglés que hizo que la declaración se lograra por aclamación. 

Y es que, como destaca el representante permanente adjunto de España ante la FAO, el Sipam del Sistema Agrosilvopastoril Montañas de León articula la unidad en un espacio inmenso que tiene un tercio del único parque nacional habitado de España, siete reservas de la biosfera, cinco reconocimientos de la Unesco incluyendo ser la Cuna del Parlamentarismo y 16 productos de calidad diferenciada. Además, cubre dos tercios de la provincia y el un 11% del territorio de Castilla y León.

Un hito para el mundo

«Verá, la idea surge porque España, que es el país con la mayor biodiversidad de Europa, concede especial importancia a la figura del Sipam. No en vano somos el tercer país del mundo, tras China y Japón, con un mayor número de ellos. Es una figura de enorme potencial en el contexto actual y a medio y largo plazo. Y León ofrecía las condiciones para optar a este título, algo que entendió perfectamente el presidente de la Diputación, Eduardo Morán». Así, se montó el equipo cuyos promotores debían ser los pobladores del territorio junto a las instituciones locales. «Al final, los Estados soberanos, es decir, España, presentó y defendió ante la FAO nuestras candidaturas », explica Juan Prieto.

Fue el propio Prieto quien configuró la idea de toda la montaña de León como un ecosistema en su conjunto, en lugar de optar por una candidatura más modesta. «Sabía que sería difícil de conseguir por ser tan ambiciosa, pero que tendría muchos más beneficios si se lograba».

Así que el grupo de trabajo se configuró con la finalidad de presentar un enfoque multiproductivo agrícola, ganadero y forestal en el que este espacio único, su singularidad y una estructura interna avalada por el paso de tiempo de forma secular pero activa llevara la carga programática. «Lo que conseguimos fue que el grupo de expertos del Comité Científico Asesor de la FAO comprendiera la razón por la cual León es tan especial», subraya el funcionario, que resalta la diversidad de culturas y nacionalidades que integran el comité científico de la organización de Naciones Unidas. 

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Juan Prieto es el representante permanente adjunto de España ante la FAO. DL

Lo ejemplifica Juan Prieto en singularidades como el hecho de que León es el punto de encuentro de tres climas: el atlántico, el continental y el mediterráneo, extremo que ha generado una realidad ecosistémica —y por lo tanto una identidad de población— diferente. 

Además, el territorio interrelaciona con una estructura en red, con caminos de comunicación ancestrales, como el Camino de Santiago y sus derivadas y, verticalmente, a través de sus ríos en los que se asientan los núcleos poblacionales y sobre los que se ha desarrollado la red de caminos, vías pecuarias empleadas para la trashumancia y transterminancia, carreteras, etc. No hay por tanto un núcleo central en este sistema, sino una estructura en red que ha permitido a lo largo del tiempo el intercambio de personas, animales, bienes, conocimientos, tradiciones y cultura. «Hay una estructura en malla que hace que todo León haya estado secularmente interrelacionado y ha permitido el intercambio cultural, arquitectónico, económico y lingüístico. Eso es lo que le hace un sistema tan sostenible», defiende. 

«Hay una estructura en malla que hace que todo León haya estado secularmente interrelacionado y ha permitido el intercambio cultural, arquitectónico, económico y lingüístico. Eso es lo que le hace un sistema tan sostenible», defiende Juan Prieto

Otra de las fortalezas de la montaña de León es que todos los productores tienen una actividad agrícola, ganadera y forestal. Eso genera una gran biodiversidad que hace más resiliente al sistema y más sostenible desde el punto de vista económico. Además, el paisaje resulta en un mosaico, lo que le confiere una gran belleza.

Juan Prieto insiste en una idea clave de la nueva distinción, y es que la multiproductividad leonesa hace que se pueda beneficiar toda la provincia. Precisa que los leoneses han conseguido generar una pirámide nutricional completa: «Produce cereales, leguminosas, carne, lácteos, frutas, hortalizas y miel. La dieta ha sido equilibrada, suficiente y autosuficiente porque se ha logrado producir de todo y en los periodos más duros de la historia de España, en León no se ha pasado hambre», afirma. 

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Imagen de un caballo hispanobretón de Babia. UNIVERSIDAD DE LEÓN

Las diferencias climáticas, además, hacen que los pastos sean de gran calidad, a diferencia de otras zonas, lo que explica que el ganado de la montaña de León no necesite suplementos nutricionales.

Otro hecho fundamental es la singularidad cultural y antropológica a través de la gestión mancomunada de los recursos naturales. «La mayor parte de los pastos y bosques son públicos, pero el usufructo es familiar y la gestión de esos productos se basa en los concejos, que es una estructura democrática secular», recuerda Prieto Gómez. Por esa razón, en el proyecto también se tuvo en cuenta que el germen del parlamentarismo nació en León. 

El representante permanente adjunto de España ante la FAO manifiesta que la declaración de León como Sipam tendrá beneficios tangibles e intangibles. «Y estos últimos no son menores», advierte. Entre ellos pide profundizar en la visibilidad y la reputación. Además, si se gestiona debidamente, a medio y largo plazo, debería provocar un aumento del turismo sostenible y de calidad, y los productores de alimentos podrán beneficiarse de la visibilidad de pertenecer a un espacio que ostenta tamaño reconocimiento mundial. «Ahora, la Diputación tiene un papel importante que asumir porque León ha entrado en la élite agroalimentaria mundial», subraya Juan Prieto. 

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Los pastos de la montaña leonesa son inmejorables para el vacuno. UNIVERSIDAD DE LEÓN

Una medalla de oro

El presidente de la asociación de ganaderos de la Montaña Leonesa, Arsenio Rodríguez, se felicita de la «medalla de oro» que acaba de dar la FAO a la provincia. «Es un reconocimiento a lo que han hecho muchas generaciones.

Producimos alimentos de altísima calidad y sostenibles, que es algo que no podemos olvidar», destaca Arsenio, que defiende que son agentes para que el paisaje y la naturaleza siga como está. «No se nos puede olvidar que hemos coexistido con grandes carnívoros y es el único sitio de Europa donde hemos logrado esa convivencia, para quien el problema del lobo son las personas.

Considera que si los ganaderos han sido capaces de que esa coexistencia funcione deben ser tenidos en cuenta para alcanzar soluciones en las que nadie salga perjudicado. «Nosotros, los ganaderos, no estamos en contra del lobo. El lobo está ahí por algo. El problema son las condiciones que nos ponen para coexistir con él», advierte. Pone como ejemplo Portugal, donde la prohibición de matar lobos tuvo como resultado su desaparición. «Hoy, los lobos que hay son los que pasan desde España», asegura. Denuncia que las medidas que se están poniendo en marcha no son buenas ni para el ganadero ni para el lobo y deja claro que los productores tendrán que defenderse.

«Si se despuebla la montaña, se acaban los manantiales», advierte y lo explica en el hecho de que un manantial que no se cuida ni se atiende, se tapona y se pierde", destaca Arsenio Rodríguez, presidente de la asociación de ganaderos de la Montaña Leonesa

Arsenio Rodríguez recuerda a la administración que el reconocimiento de la FAO destaca que los productores mantienen el territorio y hace alusión al agua, un recurso que no recibe inversiones en la montaña porque todas se destinan al sur. El ganadero hace hincapié en el mantenimiento de los manantiales. «Si se despuebla la montaña, se acaban los manantiales», advierte y lo explica en el hecho de que un manantial que no se cuida ni se atiende, se tapona y se pierde. Además, subraya que el mayor consumidor de agua subterránea es el arbolado y los árboles mantienen muchísimo agua. «Nosotros sujetamos el monte y, además, estamos conservando las sebes, que sirven para abrigo a los animales y de lugar de anidamiento de las aves». 

Rodríguez alerta, por lo tanto, de que si las administraciones quieren que este sistema no se pierda, tendrán que invertir en servicios que mantengan a la población sujeta al territorio. «El tiempo nos dirá, pero la sociedad debe saber que lo que come se produce en estas condiciones y que con lo que consumimos podemos evitar que se acelere el cambio climático. El Sipam nos dará visibilidad, pero hay que trabajar como hormigas para llegar a todos los hogares». 

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En la imagen superior, los expertos de la FAO junto a Juan Prieto, Pablo Linares, Carmen Mallo, Camino García Fernández y Eugenia Rendueles en Omaña. UNIVERSIDAD DE LEÓN

El papel de la Universidad

Contando con la supervisión, apoyo e implicación personal de su Rector, Juan Francisco García Marín, un equipo de profesores e investigadores de la institución desarrolló un trabajo que fue coordinado desde el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (Ictal). Este equipo fue aportando, de forma desinteresada, su cocimiento en las distintas áreas que engloba el Sipam (agricultura, ganadería, territorio, agroindustria, entre otras), centralizando la información recibida desde los distintos administraciones, asociaciones, Grupos de Acción Local (GAL), Reservas de la Biosfera (RB) y Marcas de Calidad de productos agroalimentarios de la provincia; este Instituto también actuó como nexo y eslabón de comunicación, coordinación y organización de más de un centenar de reuniones por vía telemática, dada la situación de pandemia, mantenidas a lo largo de estos años. El grupo de trabajo del Ictal estuvo formado por los investigadores Eugenia Rendueles y Javier Sanz, por Jesús Rodríguez, colaborador del instituto y Camino García Fernández directora del Ictal.

La visita del comité de la FAO.  En sólo dos revisiones internas, el comité científico de la FAO aprobó la visita porque había indicios razonables de que León tenía muchas posibilidades. El viaje comenzó el 2 de octubre y coincidió con San Froilán, donde se presenciaron las Cantaderas y los carros engalanados.  De esta manera, los expertos pudieron ver cómo una sociedad urbana tiene un vínculo popular muy directo con su origen rural. Al día siguiente, los científicos visitaron Tabuyo, donde vieron cómo se gestiona la economía forestal, resina, hongos y madera. Con posterioridad,  cruzaron para ir por el Camino de Santiago hasta las Médulas y visitaron los viñedos de altura de Corullón y Dragonte para terminar la jornada en Villafranca. Desde Ancares, la comisión llegó al Bierzo, donde probaron la miel, sus productos hortofrutículas y un sequeiro de castañas. Al día siguiente tocó Laciana, con los pastos de altura y una reunión con la Fundación Oso Pardo. De allí, la comitiva partió a Babia para conocer la ganadería equina y los mastines, visitó Omaña donde presenció la reparación comunal de una cerca y un concejo para terminar en Geras y Boñar desde donde los expertos partieron a Picos de Europa, Valdeón y Riaño, ejemplo de resiliencia que ha sabido reinventarse. Además, pudieron admirar un corro de lucha leonesa y comprobaran que, lejos de ser simple folclore, es un deporte con campeonato de invierno y verano. El último día del viaje se celebró una segunda reunión en la Diputación

Una base de partida fue el exhaustivo informe geológico realizado por Esperanza Fernández, del Departamento de Geografía y Geología (Área de Paleontología); al mismo se sumaron los estudios de bioclimatología, biogeografía y paisaje vegetal aportados por Sara del Río, del Departamento Biodiversidad y Gestión Ambiental (Área de Botánica) que, unidos a las características geográficas y edafológicas, permitieron establecer la delimitación geográfica del espacio Montañas de León.

Todo ello acompañado de un gran trabajo de cartografía realizado por José Cortizo, director del Departamento de Geografía y Geología que ha sido el responsable de la confección de la cartografía del sistema, compuesto por más de una treintena de mapas que describen y definen las variadas y únicas características de este Sipam.

Dado el peso y relevancia del sector agroalimentario en esta candidatura, fue fundamental la experiencia aportada por las iniciativas que se impulsan desde la Asociación de Berciana de Agricultores, Agrupación Alimentos de Calidad del Bierzo, los GAL y las RB, que se completó con la implicación de diversas marcas de calidad presentes, a las que desde hace varias décadas viene apoyando el Instituto de Ciencia de Tecnología de los Alimentos de la ULE, tanto en asesorándolas técnicamente, como en la tramitación de diversas figuras de calidad alimentaria.

El trabajo de asesoramiento sobre las razas autóctonas del territorio (Mantequera Leonesa, Gallo de Pluma, Mastín Leonés, etc.) corrió a cargo de Luis Fernando de la Fuente Crespo, director del Departamento de Producción Animal, experto en razas de especial relevancia en nuestra montaña.
Y es que no puede olvidarse la importancia que tiene en este territorio su peculiar implicación social en la organización del trabajo comunal; estos aspectos, junto con otros históricos, fueron aportados por Gregoria Cavero del Área de Historia Medieval. La presentación de la candidatura Montañas de León ante la FAO, ha contado con la participación de la Universidad de León tanto en la etapa de elaboración de la memoria presentada, como en la organización y realización de la visita del Comité Científico Evaluador de la FAO, que se desplazó para conocer in situ el territorio y verificar la singularidad del sistema propuesto.

El papel que ha tenido el equipo de trabajo de la Universidad de León y el apoyo institucional que la misma ha concedido a esta candidatura se fundamentan en el principio de transferencia a la sociedad del conocimiento generado en la Universidad, de manera que el saber y el estudio académico reviertan en forma de desarrollo sostenible y avance del territorio.

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Imagen de colmenas en la montaña de León. UNIVERSIDAD DE LEÓN

Protección de las abejas

Beatriz Figueroa Pérez es, junto a su marido, Borja Jiménez Rodríguez, la propietaria de la miel Camino de Santiago. Este matrimonio, que abandonó su carrera profesional en la ciudad —Beatriz es licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Oviedo, Master en Coaching y Master Inteligencia Emocional y Borja, graduado en Ingeniería Técnico Forestal por la Universidad de Oviedo, Master en Gestión de Biomasa y Master en Prevención de Riesgos Laborales— para apostar e invertir en la creación de esta marca, busca enriquecer el entorno — ellos están en Corullón y Cacabelos— a través del mundo forestal y la apicultura. 

Destaca que la declaración Sipam vendrá a añadir un plus a la conservación del ecosistema donde viven las abejas a través de la preservación de la biodiversidad. «Nosotros necesitamos el espacio de la naturaleza de manera sostenible para sobrevivir, así que los colmenares con esta nueva figura están garantizados», manifiesta.

Además, recuerda que el Bierzo está entre Ancares y la Sierra de la Lastra, en un corredor que no fue declarado Red Natura, con lo que el título de la FAO será un escudo para mantener este espacio natural. «Que se garantice la riqueza floral quiere decir que se mantendrá la de la miel porque esta zona tiene una riqueza polínica espectacular y no es monofloral. Nuestras abejas  liban de todas las flores, con lo que su alimentación es de mayor calidad», precisa.

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