martes. 07.02.2023
«Somos agresivos por naturaleza, pero pacíficos por cultura». El psiquiatra David Huertas resume así la complejidad humana en un ámbito, la violencia, que, como en este principio de año con la sucesión de varios episodios brutales, hace saltar cíclicamente las alarmas sociales. El telón de fondo lo dibujan Huertas y sus colegas Juan José López-Ibor y María Dolores Crespo. «El siglo XX ha sido el más violento de la historia de la humanidad, y los comienzos del XXI parecen continuar la pauta». Y también apuntan la vía de solución: «En los humanos es posible la modificación de conductas agresivas mediante la educación y la búsqueda de objetos sustitutivos, como el juego, el deporte y el arte». El retrato de situación lo perfilan los tres expertos en su libro 'Neurobiología de la agresividad humana', publicado hace apenas un mes. «La agresividad es un valor en alza. Vivimos en sociedades en las que la violencia se ha institucionalizado como categoría válida de convivencia». De hecho, señalan, se asoma por todas partes. «El cine, la televisión, el teatro, la novela, la pintura y hasta la moda se ven inmersos en una tendencia global hacia la hostilidad. La estética contemporánea se ve afectada por esta propensión hacia el 'expresionismo de la violencia'. El arte moderno siente fascinación por la crueldad, la brutalidad y el sadismo. La 'estética de la transgresión' colabora a reforzar la cultura de la violencia, propia de nuestros días». Un problema en aumento La violencia, pues, está ahí y su intensidad «crece en todos los ámbitos» hasta hacerse perfectamente reconocible en la actualidad informativa: primera causa de muerte de varones jóvenes en muchos países; aumento de los abusos y maltrato contra mujeres; multiplicación de crímenes violentos «en forma de terrorismo, secuestros o asesinatos»; más enfrentamientos bélicos activos en todo el planeta. Se nota, remacha Huertas, un «incremento en la agresión instrumental» para conseguir un «beneficio estratégico, económico o político», y no falta la «violencia por placer, típicamente humana», que ejemplifican los asesinos en serie. Al indagar en los orígenes de la agresividad humana, los expertos coinciden en la concurrencia de elementos biológicos -la relación entre andrógenos y violencia ha sido muy estudiada-, psicológicos- hay áreas cerebrales implicadas en el control de la agresividad y ambientales.

Los humanos son pacíficos por cultura, no por naturaleza
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