jueves 17.10.2019
EN EL LABORATORIO

La ‘madre’ del cartílago

La ‘madre’ del cartílago

ANA GAITERO

LEÓN

Es posible reparar lesiones condrales (por ejemplo en un menisco), pero conseguir su regeneración con células idénticas estructural y funcionalmente es el reto que tiene planteado un grupo de investigación de la Universidad de León y el Complejo Asistencial Universitario de León (Caule). Desde el año 2005, un equipo multidisciplinar, de Veterinaria, Traumatología y Biología, realiza diversos estudios para desarrollar terapias celulares en enfermedades osteoarticulares.

Avalados por el Ibiomed y la Fundación de Investigación Sanitaria de León, su objetivo es conseguir «un tejido idéntico al original para tratar lesiones del cartílago», explica Vega Villar Suárez, profesora contratada doctora de la Universidad de León. La investigación se ha realizado con modelos animales —ratas, ovejas y caballos— de los que se han obtenido células troncales mesenquimales del tejido adiposo y de la médula ósea.

Una de las cosas que han constatado y descubierto con estos trabajos in vivo es que el tejido adiposo ofrece más facilidad para la obtención de estas células troncales (las conocidas como células madre), se obtiene un mayor número de células y tienen una gran capacidad de diferenciación hacia cartílago y hueso.

En el modelo in vivo con caballos se ha comparado la capacidad de regeneración del menisco con células troncales mesenquimales y los últimos resultados han sido satisfactorios. El modelo de caballo, cuyos ensayos se han realizado con artroscopia, es el que más se asemeja a los humanos, y los resultados obtenidos se pueden trasladar a la clínica humana. Los estudios realizados con modelos de grandes animales tienen mayor aplicación en medicina humana pero son estudios mucho más caros y se alargan en el tiempo. Ello encareció la investigación, que ha sido financiada por la Junta de Castilla y León. El ensayo realizado en ovejas, que fue el anterior, recibió el Premio Nacional de Investigación en Traumatología por sus aportaciones a la regeneración del cartílago con terapia celular.

Queda la fase más compleja, por ahora inabordable. «Para cultivar células humanas y para su implantación se requieren unas condiciones especiales —laboratorio y autorizaciones— de las que no disponemos en la Universidad de León», apunta el traumatólogo del Caule e investigador Jaime Sánchez Lázaro.

Más estudios preclínicos

Asimismo, consideran necesario desarrollar más estudios preclínicos a la fase humana, entre otras razones, porque lo que se ha comprobado es que «las células troncales dan muy buenos resultados a corto plazo, pero aún desconocemos su comportamiento a largo plazo», precisan.

Con células humanas (condrocitos) se han hecho ensayos in vitro para atajar problemas de artrosis derivados de la pérdida del cartílago, pero los estudios están en su fase incipiente y el grupo busca en estos momentos financiación para seguir adelante con nuevos trabajos.

Otra línea de trabajo dentro de esta misma investigación de terapias celulares en enfermedades osteoarticulares es el desarrollo de materiales para implantarlos en casos de defectos articulares. «Estos materiales se ‘siembran’ con células troncales mesenquimales como armazón para poder vehicular las células», explica el doctor Prieto.

Se trata de conseguir que las células se fijen al defecto de la articulación. Se cultivan dentro del material vehicular para que se pueda suturar dentro de la lesión. Son materiales biodegradables y con el tiempo son sustituidos por por la matriz extracelular del tejido en el que se implantan,, explican los científicos.

El grupo investigador también participa en estudios comparativos de ácidos hialurónicos que se utilizan para mejorar los medicamentos que palían los síntomas de la artrosis por sus cualidades antiinflamatorias y viscoelásticas. Son tratamientos viscosuplementarios con ácidos hialorúnicos.

Esta investigación tiene aplicaciones más a corto plazo y algunos de los trabajos ya aparecen en la bibliografía de productos que se están utilizando como tratamientos para paliar los síntomas de la artrosis, una enfermedad con «una alta prevalencia que causa muchas limitaciones en las personas que la sufren y mucho gasto social», matiza Sánchez Lázaro.

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