lunes 23/5/22
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La procesión de Las Angustias es de gran plasticidad. FERNANDO OTERO

Tras el pregón ofrecido por el sacerdote de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, José Luis Dorelle, La Bañeza se entrega con más ilusión que nunca, tras dos años de parón por culpa de la pandemia, a los actos de la Semana Santa que como cada año organiza la Junta Pro Fomento de la localidad.

Por su parte, desde el Ayuntamiento se trabaja en una Semana Santa que tiene la vista puesta en lograr la ansiada declaración de Interés Turístico Regional. Méritos no le faltan, ya que la de La Bañeza puede presumir de ser única por la solemnidad de sus procesiones y por la peculariedad de actos como la celebración del Santo Potajero, que se celebra el Miércoles Santo, una jorndada especialmente intensa en la ciudad. Tras el reparto de los preciados garbanzos a tantos y tantos bañezanos y bañezanas, se celebra la Solmene procesión del Silencio, en la que la Cofradía de Nuestro padre Jesús Nazareno saca a la calle el paso de la Amargura, impulsada por la Cofradía de la Vera Cruz, para luego dar lugar a la procesión del Misiere, con las características carracas y el farol.

La que sin duda es una de las citas más esperadas es la Procesión de Nuestra Señora de las Angustias, el Viernes de Dolores, una de las más seguidas por los bañezanos y bañezanas. La imagen titular, una piedad que luce un corazón atravesado por siete puñales, fue esculpida en el  año 1600 por Juan de Vena y policromada por Luis de la Vega. Especialmente emotiva es la retirada de la imagen, cuando sus devotos entonan La Salve, mientras la virgen entre en su capilla envuelta en su manto de terciopelo negro rematado en oro.
 

La procesión de las Angustias abre cartel
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