jueves 13/8/20

Al abrigo de visón le quieren dar la puntilla

WWF pide el cierre de las 38 granjas que hay en España En diez años cerraron la mitad de las empresas que hacen la prenda

Ya no se llevan aquellos enormes abrigos hasta los tobillos, ni las prendas de pelo, pero eso no significa que el negocio de las pieles esté cerca de desaparecer. El sector tocó fondo en 2016, a raíz de la recesión económica, y no hay duda de que le está costando conectar con las nuevas generaciones. Según Eurostat, el número de empresas (de al menos 20 empleados) que se dedican a la confección de productos de peletería en España ha caído a la mitad en una década —si en 2009 se contabilizaban 290, en 2018 quedaban 146-, pero la demanda del producto sigue ahí. No en vano, la patronal del sector estima que el año pasado el 64% de las pasarelas internacionales de moda exhibió pieles en algún momento, ya sea en prendas o en complementos. Otra cosa es que cada vez más países estén poniendo coto a la peletería. Los que han tomado una postura al respecto se han decantado por prohibir las granjas, donde el visón es el protagonista. Los criadores seguramente no contaban con que la pandemia de coronavirus iba a reforzar algunos de los argumentos que organizaciones ecologistas y asociaciones animalistas suelen esgrimir para reclamar su cierre. La voz de alarma la dieron las autoridades sanitarias de Holanda cuando a mediados del mes de mayo notificaron que un trabajador de una granja de visones se habría contagiado de Covid-19 a raíz de uno de los animales enfermos. Tras el primer caso en Holanda, se han detectado hasta veinte brotes en distintas granjas, lo que ha llevado al sacrificio de miles de visones. Un sacrificio con el que se busca no solo acabar con los brotes, sino evitar que el virus se quede en las granjas y estas acaben funcionando como reservorios. El Gobierno holandés está dando la oportunidad a los granjeros de cerrar antes y recibir una compensación. En España, en cambio, donde hay al menos 38 granjas —el 85% de las mismas en Galicia—, con más de 50.000 visones.

Al abrigo de visón le quieren dar la puntilla