domingo. 25.09.2022
Francisco Valbuena, con la cuelga en uno de sus recientes cumpleaños. DL

Hasta ayer, en Crémenes, una de las cosas seguras de los últimos cien años es que allí estaría Pancho. Como los Picos de Europa. Como un invencible y eterno Pico Aguasalio. Ayer, sobre las tres de la mañana, Francisco Valbuena falleció después de no recuperarse de una mala caída que acabó con su rutina. Él ha sido una especie de salvoconducto que daba paso a la montaña oriental leonesa. Y vivía un día a día que aunque parezca increíble a su edad consistía en hacer lo que casi todo el mundo.


Nació en 1916, un 7 de febrero, y hasta hace un par de semanas su ritual se mantuvo: que si ir a comprar a Cistierna, echar un vistazo al pueblo, acordarse de su mujer, Nides, ver muchas noticias, leer el ABC, ser de derechas, pensar en cuándo estará la carretera para ir a Riaño..

 

Y seguro que también, mucho, pensar y hacer memoria, algunas llamadas telefónicas para saber si todo está en orden entre su amplia familia. Fue alférez, estudió para perito mercantil, empresario de largo recorrido y hasta alcalde de su pueblo.

 

Aunque vivió momentos históricos y protagonizó acontecimientos locales en su entorno, como la citada alcaldía, la popularidad más reciente le llegó por ser el conductor con carné más longevo de España, y entre los tres de Europa.

 

Sí, a los 103 tenía carné. Y refunfuñaba porque sólo se lo renovaban un año. Su coche fantástico era, es, un Renault 18. Hasta hace pocos días, en tantos y tantos años, arriba y abajo, Riaño y Cistierna, con puerto base en Crémenes. Con él se acaba una historia centenaria de vida en la montaña y se va un siglo de vida a orillas del río Esla.

 

Ayer, la montaña de León se quedó sin uno de sus hijos más fieles y el centeranio leonés con carné más longevo de España.

Adiós a un siglo de vida en la montaña
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