domingo 25/7/21
Sociedad

Anfitriona de emigrantes en Dinamarca

Bienvenido a Copenhague es el nombre de la empresa que ha puesto en marcha la leonesa Montaña Hernández Courel en Dinamarca. Tras la experiencia como emigrante a este país en 2014, y después de asentarse con su familia, vio la oportunidad de abrirse camino ayudando a las personas que quieren asentarse en este país nórdico en el que residen cerca de 4.500 españoles, tan sólo 46 originarios de la provincia de León.
Montaña Hernández con su familia. DL

Montaña Hernández Courel nació en León y tras estudiar en las Carmelitas y el IES Legio VII estudió Magisterio. Más tarde se graduaría en Psicopedagogía en Madrid donde tras nacer su hija puso en marcha un proyecto de educación infantil en casa una visión alternativa.

En 2014 su marido le sorprendió con un mensaje. Le ofrecían un puesto en Dinamarca o Noruega. ¿Qué hago?, le preguntó. No lo dudó: «Adelante». Eligieron Dinamarca y se mudaron desde Madrid a Copenhague con su hija de dos años.

«Los comienzos fueron duros, pero la ilusión te mete como en una especie de burbuja. En los primeros meses me dediqué a que la niña estuviera integrada en la vuggestue (guardería de 11 meses a 2 años y 11 meses).

Después se dedicó a estudiar danés durante año y medio. Cuando se vio preparada empezó a poner en marcha su proyecto personal. Montar una empresa para ayudar a la gente a instalarse en el país. «Cuando llegamos a Copenhague contactamos con una empresa de relocation para resolver nuestras dudas. María fue como un ángel para nosotros. Me di cuenta de que es maravilloso tener a alguien que te ayude», explica.

Se decidió a explorar en este mundo. «Las empresas de relocation trabajan con otras grandes empresas que traen a sus trabajadores, pero son caras», señala. Así nació Bienvenido a Copenhague, con vocación de ayudar a otras personas que lleguen a la capital danesa.

Dinamarca es un pequeño país que tiene casi la misma población Cataluña, seis millones de habitantes. La tasa de paro es muy baja, menos del 5%, y a la gente que va a estudiar le dan un pequeño salario. Estas condiciones convierten al país nórdico en un destino para quienes buscan una oportunidad laboral.

La hostelería, la restauración y la limpieza son los nichos para la gente que llega sin ofertas laborales e incluso sin saber mucho inglés. La informática absorbe mano de obra cualificada.

Cada año llegan a Copenhague alrededor de 600 españoles. Las personas que llegan sin trabajo necesitan obtener el CPR —equivalente al DNI español— o acreditar 10.000 euros ahorrados para asegurarse de que no van a pedir ayudas sociales. De lo contrario, sólo es posible quedarse allí entre tres y seis meses, explica Montaña Hernández.

Acompañar a las personas para conseguir este documento que abre las puertas a un contrato de trabajo e incluso a una cuenta bancaria —es imprescindible para que el ingreso del salario— son algunos de los servicios que presta Montaña Hernández Courel.

Estas dificultades «te mantienen en estado de tensión». También es necesario tener una dirección para el CPR y el alojamiento es otro tema que no resulta especialmente fácil en Dinamarca. Si son personas que vienen con la familia, como fue su caso, la tarea de buscar colegio, información práctica sobre productos específicos y cualquier duda que se pueda presentar.

Ayudar a resolver todas estas cuestiones del asentamiento es lo que ofrece la empresa que Montaña Hernández Courel empezó a diseñar en enero y se ha lanzado al mercado el pasado mes de septiembre. «Son servicios que se pueden ofrecer incluso cuando aún están en España», explica.

Bienevenido a Copenhague ha tomado contacto con diversas entidades españolas y ha firmado un convenio de colaboración con la Cámara de Comercio Hispano-Danesa para proporcionar estos servicios a personas que estén planeando irse a Dinamarca con o sin trabajo.

El campo de trabajo de Bienvenido a Copenhague va más allá de las personas recién llegadas. «En Dinamarca hay una comunidad española y latina bastante grande y damos servicio no solo a las personas que llegan sino a aquellas que buscan un nuevo alojamiento una vez que ya se han asentado», explica la leonesa.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en Dinamarca residen 4.449 personas de nacionalidad española, de las que sólo 49 son originarias de León. El idioma es difícil y la alimentación es muy diferente. Es un país con muy poca luz en invierno, en pocas semanas será de noche a las tres y media de la tarde y los suplementos de vitamina D son necesarios. En cambio, el sol casi no da tregua durante el solsticio de verano pues amanece a las tres de la mañana y a las doce de la noche aún se ven restos de luz.

Como compensación, a Montaña Hernández le encanta el sistema educativo. «Los niños no empiezan a la escuela hasta los siete años. Hasta esa edad juegan y desarrollan habilidades sociales. Está basada más en el desarrollo individual de cada persona», explica.

Los horarios laborales suelen ser de 9 a 5 de la tarde, con una breve pausa para la comida. «No es un momento de socialización», comenta. «La concialización familiar está muy bien organizada, prima el horario de la familia sobre el de la empresa aunque es verdad que la gente se lleva el trabajo a casa y es frecuente que sigan trabajando después de acostar a los niños», puntualiza.

También destaca la igualdad entre hombres y mujeres. «Las tareas se reparten por igual», puntualiza, y los recursos sociales que existen para facilitar la conciliación. Las fritidshjem son casas de tiempo libre asociadas a los colegios donde los niños pueden ir a jugar o son acogidos antes o después de entrar al colegio.

Anfitriona de emigrantes en Dinamarca