martes 7/12/21

Un arcoíris trans entre carbón leonés

La Montaña Central Leonesa es el escenario en el que seis mujeres trans —con la leonesa Magdalena Brasas— conviven varios días y sacan a la luz sus historias, tan distintas como iguales, en la película ‘Sedimentos’ de Adrián Silvestre.
                      Cristina en la casa el patio de la casa. DL
Magdalena Brasas es una de las protagonistas de ‘Sedimentos’ y la responsable de que el rodaje se haya realizado en Puente de Alba y la montaña leonesa. MARCIANO PÉREZ

Seis mujeres trans viajan a un pequeño pueblo leonés donde exploran insólitos paisajes al mismo tiempo que devanan los entresijos de su propia personalidad. No estaba en el guión que Puente de Alba y la Montaña Central Leonesa fueran el escenario de la película documental en la que Adrián Silvestre trabajó durante cinco años «motivado por las ganas de explorar a través del cine la comunidad trans».

Sus contactos y entrevistas con la asociación i-vaginarium de Barcelona, donde conoció a Magdalena Brasas, trajeron a León el rodaje de la roadmovie que ha encontrado en el paisaje minero del carbón y la montaña leonesa no sólo el título —Sedimentos— sino toda una metáfora de las capas que componen la existencia de cualquier persona.

«Quería hacer una película que no se había hecho antes, participativa y democrática, y con las mujeres en un paraje natural», explica el director. La vinculación de Magdalena con el pueblo y la posibilidad de usar la casa familiar encajaban como anillo al dedo. El paisaje y la acogida de la población pusieron el resto. «La mina invertida —cielo abierto de la Vasco en Santa Lucía— nos mostraba sus capas y estratos y las cuevas de Valporquero nos sorprendieron como uno de los paisajes más bellos y simbólicos del país» al mismo tiempo que «señalaban la historia de cada una de las mujeres y en lo que se van transformando a través de la experiencia que han vivido», añade.

«Al igual que la Tierra, nuestro interior está formado por distintas capas y estratos, que van forjando nuestra identidad y relatan nuestra historia de vida. ¿Qué circunstancias intervienen en este proceso y nos convierten en quienes somos hoy?», reflexiona el director.

                      Saya en el cementerio antiguo de Puente de Alba. DL

«La comunidad trans no es uniforme ni homogénea porque ninguna comunidad lo es»- Adrián Silvestre,  director de cine

El resultado son 93 minutos de película documental que a través de las voces de las seis mujeres refleja que «una comunidad trans no uniforme ni homogénea» frente a las simplificaciones «de la diferencia dentro de la diferencia». Tina, Magdalena, Cristina, Saya, Alicia y Yolanda son tan diferentes como iguales.

Sus historias de vida están marcadas por un tránsito físico y psicológico realizado desde distintas realidades y con diferentes recursos. Alguna recurrió a la prostitución para cumplir su deseo vital, otras tuvieron un entorno familiar y social que facilitó todo el proceso y hubo quien tuvo que convencerse a sí misma que vestirse de mujer era más que una conducta fetichista.

«Lo que tienen en común es que han compartido la transición de género a contracorriente pero a partir de ahí la personalidad de cada una es diferente», precisa Silvestre. Es «una historia tierna y divertida sobre la empatía, la individualidad y la necesidad de pertenencia. Una radiografía en presente, que mira al pasado y se proyecta al futuro, celebrando la extraordinaria posibilidad de ser únicas e irrepetibles», señala productora Testamento.

La película se estrenó en junio en el Festival de Málaga y ya tiene una estela de triunfos tras de sí. El premio especial del jurado del 23rd Thessaloniki Documentary FF, el premio del público de Barcelona Fire!, otros galardones han llegado desde el Outfest Los Ángeles (Official Documentary Competition), Toulousse, Nueva York y Londres.

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Ahora aspira a la Espiga Arcoíris de la Seminci, que proyecta Sedimentos el 30 de octubre a las 22.00 horas en la sala Fundos. Un autobús con treinta personas saldrá de León para ver el debut de Magdalena Brasas en la gran pantalla. Puente de Alba y su grupo de bailes tradicionales, la mina a cielo abierto, casa Ezequiel, la montaña nevada, las vías del ferrocarril, el cementerio y la carretera son algunas de las localizaciones que, junto a la espectacular belleza y misterio de las cuevas de Valporquero, acompañan a las protagonistas en el viaje real y simbólico.

La película ha llegado en un momento en que el tema trans está en la agenda pública. Adrián Silvestre espera que sirva para «normalizar y visibilizar a las diferentes personas trans. Estas son mujeres y no están borrando a nadie», señala.

«La película es una manera muy bonita de darnos a la luz como mujeres, personas, diferentes entre nosotras», comenta Magdalena Brasas, que ha tenido una participación activa en las localizaciones. Bióloga de formación, esta leonesa percibió desde que era niño algo diferente. «No encajaba mucho, pero tuve una infancia feliz. En la adolescencia empecé a darle vueltas y fue a los 19 años, tras ver un documental, cuando vi que era posible la transexualidad», explica.

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Al año siguiente se lo contó a sus padres y fue una de las primeras personas que se acogió a la ley vigente en Castilla y León para iniciar el proceso de hormonación. «Eres mi primer caso, me dijo la psicóloga», comenta. Ella misma llevó el protocolo a seguir desde el médico de cabecera hasta la endocrina y la psicóloga.

En un año y medio cumplió el proceso hormonal. Después se trasladó a Barcelona. Fue cuando entró en contacto con la asociación i-vaginarium, que dirige Tina Recio. Allí se encontró con otras mujeres en su misma situación. Finalmente, se operó por lo privado en el centro de referencia de vaginoplastia. «Aquí es muy complicado, te derivan a Málaga y hay una lista de espera de años. Ninguna de las chicas que empezó conmigo lo ha conseguido aún», apunta.

La cirugía fue «un proceso duro; siempre que eliges algo tienes que rechazar otras cosas, te tienes que enfrentar a problemas en la sociedad y vas a estar en boca de la gente de mala manera...», pero la verdadera «liberación» la sintió Magdalena cuando «vi aquel documental», recapitula. Magdalena Brasas defiende la necesidad de una ley que proteja los derechos de las personas trans, aunque piensa que «hay cosas que retocar». Considera positivo que se elimine la disforia de género, pero ve necesario «un acompañamiento psicológico para ayudar a las personas» en el proceso de tránsito.

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En los cuatro meses de andadura, Sedimentos está conectando con la gente dentro del colectivo y público que no está familiarizado que «han visto referentes», subraya Adrián Silvestre. Sobre el rodaje, el director destaca «lo generosa que ha sido la gente de León en general y de Puente de Alba en particular»: «Dudo que sea un pueblo que tenga conocimientos sobre estudios transgénero y todo ha sido muy sencillo y honesto, ha trascendido los géneros y las generaciones», añade.

El rodaje ha incorporado de manera natural no solo los paisajes, sino parte de la vida del pueblo y las personas del entorno familiar y vecinal de Magdalena, que se integran en algunas escenas del documental. «Mi escena favorita es una en la que coincidimos Alicia, mi abuela, mi madre y yo», señala.

La pregunta de «si podemos cambiar o tenemos la incapacidad de cambiar» planea a lo largo de todo el documental a través de las voces y experiencias de la seis mujeres protagonistas. Es una pregunta «abierta» que cada persona que se acerque a ver y escuchar Sedimentos.

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