miércoles. 17.08.2022

Las tres madres y siete niños y niñas que han llegado a los municipios de Valdepolo y Gradefes desde Ucrania dejaron atrás sus hogares y a sus maridos, que están obligados a quedarse para luchar si es necesario. La larga marcha hasta la frontera y los días que pasaron a la intemperie, con temperaturas por debajo de 10 grados bajo cero, y «asustados» por la lucha que había por subirse a los autobuses aún les tienen «traumatizados», comenta Carmen Ferreras, presidenta de Albac. En Quintana de Rueda el pueblo les recibió con los brazos abiertos y con leña para encender la chimenea. Son familias urbanitas y nunca habían encendido fuego. Sólo lo habían visto en la tele y ahora ya forma parte de su nueva vida en un pueblo leonés. La barrera del idioma se suple con empatía y gestos. Y la vocación de Albac de ayudar a personas víctimas de Chernóbil se ha cumplido sin querer. Una de las mujeres arrastra en su cabeza las secuelas del accidente nuclear con una alopecia total. Quintana de Rueda cuenta con una compatriota de los refugiados que se ha ofrecido a apoyar. Los siete niños y niñas y adolescentes ya conocen los centros de Cistierna y Quintana de Rueda donde asistirán a clase. Toda ayuda es bienvenida, incluido el carro de compras donado por E. Leclerc, aunque «hay que organizarse para que sea ordenada y adecuada», dice Ferreras.

«Aún están asustados y traumatizados»
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