sábado. 04.02.2023

El día que Occidente temía ha llegado. China abrió ayer sus fronteras coincidiendo con el ‘chun yun’, como se conoce al período de cuarenta jornadas de viaje del Año Nuevo Lunar, la mayor migración anual del mundo —al menos, antes de la pandemia—. El Gobierno de Xi Jinping espera unos «2.000 millones» de desplazamientos por tierra, mar y aire, un aumento del «99,5%» interanual y alcanzando el «70,3%» del número de viajes en 2019.

La alegría se percibía ayer en los principales aeropuertos del gigante asiático. «Estoy tan feliz y emocionada. No he visto a mis padres en muchos años», comentó Teresa Chow, residente de Hong Kong, mientras ella y decenas de personas aguardaban en las largas colas para cruzar a China continental. «Mis padres no gozan de buena salud y no pude volver a verlos incluso cuando tenían cáncer de colon, así que estoy muy feliz de poder verlos ahora», explicó emocionada a Reuters. La reapertura de fronteras ha sentado como un soplo de aire fresco para millones de ciudadanos, que se enfrentaron a un gran ‘cerrojazo’ durante casi tres años. Pero no todo es felicidad. El temor aún impera en algunas zonas del país. «No me atrevo a volver a mi ciudad natal, por miedo a traer el veneno de vuelta», afirmó un ciudadano que mantuvo su anonimato en Weibo, red social similar a Twitter.

China espera 2.000 millones de viajes al abrir sus fronteras
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