domingo. 29.01.2023

«Hasta ahora no conocía a nadie que se hubiese infectado. Ahora, cada vez más amigos y familiares dan positivo». Así resume una joven administrativa de Shanghái lo que está sucediendo en China tras el fin de la estrategia ‘cero covid’, que el Gobierno ha mantenido durante casi tres años para evitar que se materializaran las proyecciones basadas en lo que sucedió en Hong Kong, que advertían de hasta dos millones de muertos si el país más poblado decidía convivir con el coronavirus. «Nos estamos quedando sin trabajadores porque muchos se han contagiado», ratifica el responsable de un restaurante en la capital económica de China. Así, las redes sociales chinas han comenzado a llenarse de fotografías y vídeos de hospitales desbordados. Con pacientes en el suelo y camillas en los pasillos, las escenas comienzan a recordar a las que se vieron en Wuhan al inicio de la pandemia. «En parte, esto se debe a que la gente acude demasiado rápido a urgencias, cuando tiene síntomas leves, y también a la desconfianza en los centros de salud, en los que se considera que la asistencia es de baja calidad», reconoce un doctor de Shanghái que pide mantenerse en el anonimato. «Había que reducir las restricciones, pero se debe hacer de forma gradual y tras una campaña de concienciación ciudadana que no ha existido», opina. El súbito vuelco impulsado por las manifestaciones masivas permite que los infectados se confinen en sus casas, elimina la obligatoriedad de los test cada dos días y del uso del código QR de salud.

China teme una ola de muertes por la relajación del ‘cero covid’
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