jueves. 07.07.2022

Los cuarentones ponen en peligro la inmunidad de rebaño en España

Los informes ddestapan a los nacidos entre 1972 y 1981como el grupo más reacio a la vacunación frente a una juventud defensora de la inmunización


Ni en la Comisión de Salud Pública, ni en la Ponencia de Vacunas, ni en el Ministerio de Sanidad se lo esperaban. A priori todos habrían apostado a que los adolescentes y los jóvenes, los mismos a los que se acusó de desatar la quinta ola este verano por su comportamiento irrespetuoso con las restricciones pandémicas, iban a ser el principal colectivo de incrédulos, pasotas o negacionistas de las vacunas en España. Pero las últimas estadísticas de Sanidad han revelado una realidad inesperada: son los cuarentones -la franja de edad que ocupa el poder desde la Moncloa a la oposición- los que se están mostrando más reacios a las profilaxis.

Los últimos datos del departamento que dirige Carolina Darias han supuesto una "sorpresa mayúscula" para los responsables de Sanidad.

El inicial chasco de la inmunización entre los nacidos entre 1972 y 1981 no solo se ha debido a que a esta cohorte le pilló su campaña de vacunación (ya sea el primer pinchazo o el segundo) en plenas vacaciones. De vuelta a la rutina y con excedentes de sobra en los almacenes (las comunidades tienen a día de hoy en sus frigoríficos 7,1 millones de inyectables de Pfizer y Moderna), el 12,9% de los cuarentones sigue sin haber pasado siquiera por el primer pinchazo a pesar de que ya han trascurrido, en la mayoría de las comunidades, casi cuatro meses desde que se abrió su franja de vacunación.

Pasado este tiempo, en Sanidad ya dan por supuesto que no se trata de rezagados veraniego o perezosos, sino personas antivacunas convencidas o a las que va a ser muy difícil convencer para que se pinchen, al menos en esta primera campaña.

Los datos son rotundos. En las dos últimas semanas -acabadas ya el grueso de las vacaciones- el porcentaje de inoculados de entre 40 y 49 años con al menos una dosis solo ha aumentado un 1,1 puntos (del 86 al 87,1%) a pesar de las campañas por parte de las autonomías y Sanidad llamando a la vacunación. Desde finales de agosto solo 146.661 cuarentones han completado la pauta.

Primovacunados

En ese mismo periodo, el porcentaje de primovacunados en las franjas menores ha crecido mucho más: 2 puntos entre los treintañeros, el otro grupo de reacios a la profilaxis que más preocupa a Sanidad y donde todavía uno de cada cuatro no se ha inoculado ni la primera toma; 3,9 puntos entre los veinteañeros, que, contra todo pronóstico, se han desvelado muy cumplidores, hasta el punto de que su nivel de inmunización con al menos una dosis es prácticamente idéntico al de los treintañeros a pesar de haber comenzado semanas después; y 10,6 puntos entre los jóvenes y niños entre 12 y 19 años, la verdadera sorpresa de esta campaña, ya que el colectivo más joven por el momento en tener autorización para las inoculaciones se ha revelado como el más ferviente defensor de la inmunización hasta el punto de que el 78,4% adolescentes ya ha recibido al menos el primer pinchazo, un porcentaje superior al de los treintañeros y veinteañeros que tuvieron la oportunidad de inyectarse desde semanas antes.

Tras alcanzar porcentajes cercanos a la plena vacunación hasta los 60 años, entre los especialistas de la Ponencia de Vacunas se esperaba un 5% de negacionistas de las profilaxis por debajo de esos 60 años, habida cuenta de la percepción del riesgo de enfermar o morir es mucho menor. En el caso del grupo 50-59 años las estimaciones se confirman, ya que hasta la fecha el 94,2% se ha inoculado la primera dosis.

Pero la evolución entre los treintañeros y sobre todo de los cuarentones (década del baby boom con fuerte peso demográfico) ha roto los cálculos hasta el punto de que en Sanidad ya dan por descontado de que hasta que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) no dé luz verde a la vacunación del grupo de 11 a 6 años no será posible llegar al 80-85% de la población total protegida (el nuevo umbral de la inmunidad de grupo fijado por los expertos tras la eclosión de la variante Delta mucho más contagiosa que las precedentes y que ya está detrás del 96,5% de los casos secuenciados en España).

Pfizer ya comunicó el viernes que en cuestión de semanas tendrá lista su profilaxis para los niños de 11 a 6 años, aunque la EMA todavía no tiene un posible calendario sobre esta autorización. En Sanidad, en cualquier caso, esperan poder empezar con los pinchazos a los menores de 12 (en España hay 5,3 millones de niños por debajo de esas edad) antes de finales de año para llegar a la ansiada inmunidad de rebaño en las primeras semanas de 2022.

Un frenazo del ritmo vacunal antes de tiempo M.S.P.
El ritmo de inoculaciones en España no ha hecho más que caer desde que principios de julio cuando en una sola semana se llegaron a inocular casi cuatro millones de dosis. En Sanidad nadie esperaba volver a las cifras de antes de las vacaciones, cuando en una sola jornada, el viernes 2 de julio se inocularon 765.399 inyecciones, pero tampoco esperaban los números tan raquíticos que se están registrando desde hace dos semanas a pesar de que los frigoríficos de las consejerías están repletos de inyectables y de que la inmensa mayoría de la población ya ha acabado su descanso.

Y es que en la última semana (del viernes 3 a viernes 10 de septiembre) solo se han pinchado poco más de 1,4 millones de dosis, menos incluso que la semana anterior en la que se inocularon 1,7 millones de viales y mucho menos que en la última semana de agosto cuando se pincharon 1,9 millones de dosis. En ningún momento de los 10 primeros días de septiembre se ha podido mejorar el ritmo de agosto. De hecho, el pasado martes se bajó por primera vez de las 200.000 inyecciones diarias, algo que no ocurría desde que a principios de abril se aumentara el suministro de dosis.

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