Diario de León

Solidaridad

Dar de comer a quien no tiene... con arte

Una treintena de obras de artistas leoneses participan en la subasta solidaria a favor de la Asociación Leonesa de Caridad. Salvador Armesto, El señor de las Pompas, es el promotor de la idea que se alojará en el Facebook Escuela de Percusiones de León durante unos meses.

León

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«Sacar el arte a la calle y poner el dedo en la llaga de problemas de vivienda y subsistencia que viven muchas personas». Es el objetivo primordial de la subasta de obras de arte con sello leonés, pero vocación universal, que sae podrán adquirir para financiar la labor social de la Asociación Leonesa de Caridad (Asleca).

Una institución que cumple 113 años de existencia y cuyo objetivo en el siglo XXI no es sólo dar de comer a quien no tiene, sino «ayudar a las personas a que asuman su responsabilidad personal», como indica Sor Esther, la responsable del dispositivo social dentro de la comunidad de las Hijasd e l

solidaridad global, que trata de hacer el bien en el entorno más cercano, frente a la economía global, que acaba por convertirse en explotación, inspiran la exposición virtual/subasta en beneficio de la Asociación Leonesa de Caridad /Comedor Socìal de León que organiza Salvador Armesto con el apoyo financiero de Narra Arquitectura.

Por un precio de salida de 100 euros se podrá pujar por cualquiera de las 32 obras donadas para esta iniciativa de apoyo a un recurso que da desayuno, comida y cena a diario a cerca de un centenar de personas por un precio módico.

En septiembre

El comedor social de Asleca quiere volver a la ‘normalidad’ al final del verano si todo va bien

Salvador Armesto, conocido artista callejero de León, es uno de sus usuarios. Desde hace tiempo quería hacer algo para compensar a una institución que es un punto de referencia en la ciudad para las personas sin techo y con problemas de recursos.

Durante la pandemia maduró la idea y contactó con los artistas. Un total de 32 se sumaron al proyecto que se alojará durante varios meses en la página de Facebook Escuela de Percusiones de León. «Se trata de que público y artistas interactúen con la idea de solidaridad en una subasta virtual, que espero que sea viral y que desde luego tiene algo de virtud», afirma Armesto.

Partidario de que hacer el bien en el entorno es lo mejor que se puede hacer por el planeta, también está convencido de que una actitud generosa con la sociedad «mejora el estado de las defensas». Máxime en un momento de pandemia como el que se vive actualmente.

Más trabajo y dinero

«Queríamos dar un plato de comida caliente y por eso decidimos usar los tuper como solución»

«Agradezco la generosidad de estas 32 personas y también la que cada día muestra el personal voluntario de la Asociación Leonesa de la Caridad y las hermanas» que regentan la institución, que remonta sus orígenes a 1906. El promotor de la subasta recuerda que la adquisición de las obras con este fin benéfico será deducible en los impuestos correspondientes.

El comedor social es el servicio más popular de Asleca, Pero no el único. Al centenar de menús diarios que ofrece —desde que empezó la pandemia en forma de platos preparados y bocadillos que se entrega a las 13.00 horas para comida y cena— atención social para promover la autonomía de las personas, así como servicios de ducha, lavandería y ropero (estos últimos suspendidos temporalmente por la pandemia).

Tarea agotadora

«Redujimos al máximo el personal voluntario para evitar el riesgo de contagio»

Asleca, que acababa de hacer una pequeña reforma interior para mejorar la acogida, tiene previsto reanudar la actividad presencial en el interior de las instalaciones de la plaza de Puerta Obispo y Maestro Copín a partir de septiembre «si todo va bien», precisa la directora.

La comunidad ha mantenido abierto el servicio durante toda la pandemia tras reconventir en un tiempo récord el servicio de platos en el comedor por el envase en tuper y preparación de bocadillos. Para esta tarea se redujo al máximo el número de personas voluntarias. «El objetivo era evitar el máximo de trasiego de gente para reducir el riesgo de contagio», explica sor Estner.

Lo consiguieron. Y han visto llegar a sus puertas a «personas que nunca habían venido porque se quedaron sin recursos por la pandemia». El confinamiento también les pasó factura. La hermana más longeva de la comunidad falleció cuando estaba a punto de cumplir los 93 años. «Yo creo que se murió de pena por no poder salir a la calle a dar su paseo. No lo podía enteder», subraya sor Esther.

A pesar de los cambios acaecidos por la pandemia, el perfil de usuarios sigue siendo mayoritariamente masculino. Los hombres son entre el 80-90% de las personas que acuden al comedor. «Las mujeres se han incorporado más tarde a la universidad, al trabajo y también a la calle, pero, por desgracia, también están llegando», aclara la hermana.

Asleca dispone también de un piso de acogida para víctimas de violencia de género y sus hijos menores si los tienen. Es un recurso que forma parte de la red asistencial de la Junta. Actualmente tienen a una usuaria y su hijo. Un bebé que nació el 8 de enero.

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