martes 11/8/20

Sin diagnosticar un 50% de tumores cutáneos

El miedo al Covid frenó las consultas en Dermatología, que ahora ve pacientes con tumores de piel de mayor tamaño

Los lunares, esos puntos sobre la piel que parecen tan inofensivos, pueden generar graves enfermedades. El servicio de Dermatología del Hospital de León participa en el estudio nacional Covid-Skin Cáncer para analizar qué efectos ha generado la pandemia en los pacientes con riesgos de cáncer de piel y ya han constatado que este año han diagnosticado un 50% menos de carcinomas cutáneos que en el mismo periodo del año pasado.

La doctora de la Unidad de Oncología Cutánea, María Navedo, valora que el miedo al coronavirus ha influido para que muchos de los pacientes evitaran solicitar una cita en el centro médico para que les derivaran al Hospital, aunque también admite que las consultas presenciales se redujeron en un alto porcentaje y se sustituyeron por el contacto telefónico.

«Estamos en plena reorganización del servicio para gestionar la lista de espera citando de forma más espaciada a los pacientes para que no coincidan y haya tiempo de desinfectar. Mantuvimos con los que estaban citados esos meses un contacto a través del teléfono para interesarnos por sus síntomas», explica.

Navedo explica que los tumores que ven ahora en consulta «son de mayor tamaño al llegar más tarde». La mortalidad en los últimos años se redujo por los diagnósticos tempranos y el año pasado sólo fallecieron cinco personas por estas dolencias. En ese sentido, una de las grandes herramientas, el dermatoscopio ha visto minimizado su uso por el efecto Covid y ahora valorarán cómo reintroducirlo. Se trata de un aparato capaz de ver 30 veces más que un ojo humano, al transparentar la primera capa de la piel y fijar tamaño, color y forma de cada lunar. Los dermatólogos puedan ‘escanear’ el cuerpo de sus pacientes con él y realizar mapas gigantes de sus lunares, almacenarlos y compararlos. El aparato de mano que se usa en el programa de dermoscopia digital se ha ido mejorando en los últimos quince años hasta lograr fotografiar manchas y lunares con una precisión de cirujano. Su misión: efectuar un diagnóstico no invasivo, es decir, sin extraerlos, gracias a una serie de lentes tecnológicas conectadas a un ordenador que permiten ampliar cada lesión cutánea, ver sus colores y sus patrones de crecimiento, y analizar los posibles casos de tumor de piel. En este programa especial estaban incluidos antes del Covid un millar de pacientes con riesgo de desarrollar un melanoma porque ya lo sufrieron, lo padeció algún familiar o poseen una genética favorable. El dermatoscopio es un sistema de luz y lentes que aumenta 10 veces la imagen y deja ver las estructuras que están en la epidermis y dermis, si forman patrones y si podrían anunciar un cáncer de piel en fases tempranas.

Navedo anima a evitar el sol en la medida de lo posible. Si uno se va a exponer que lo haga con protección de factor 50 como mínimo, pero, sobre todo, las personas de piel blanca que procuren tomar la sombra.

Sin diagnosticar un 50% de tumores cutáneos