ENTREVISTA CON EL PREMIO NACIONAL DE MEDICINA SIGLO XXI
José Luis Díez Fernández: «El envejecimiento es alarmante si no se trata la menopausia precoz»
El ginecólogo José Luis Díez Fernández recibe el Premio Nacional de Medicina Siglo XXI por ser pionero en España y en León en la técnica de laparoscopia y en la apuesta de la última tecnología para las revisiones ginecológicas y de embarazo.

José Luis Díez, en su consulta privada en León. J. NOTARIO
José Luis Díez Fernández es médico especialista en Ginecología y Obstetricia. Se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid en el año 1977 y, tras un primer año ejerciendo como medico rural en un pueblo de León, se especializó en Ginecología y Obstetricia en el Hospital de León. Posteriormente obtuvo el título de diplomado europeo en Cirugía Laparoscópica e Histeroscópica por la Universidad de Clermont Ferrand, en Francia.
Comenzó su andadura como especialista en un ambulatorio de León y después se incorporo como médico adjunto en el servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de León, llegando a ser jefe de la planta de Ginecología. Desde el año 2007 ejerce en exclusiva a la medicina privada en su propia clínica ginecológica. Es uno de los tres leoneses reconocidos el Premio Nacional de Medicina Siglo XXI (premios que también recogieron el cardiólogo Esteban García Porrero y el cirujano plástico Francisco de Asís Alzaga). José Luis Díez se alzó con el galardón en la categoría de Ginecología
—¿Qué valoró el jurado del premio?
—El jurado valoró que yo introdujera la cirugía laparoscópica en el servicio de Ginecología del Hospital de León y, como puedes imaginar, con bastante detractores al principio. Al final se instauró y triunfó, como es normal, y se sigue haciendo ahora de una forma habitual.
—¿Por qué tenía detractores?
—Siempre que introduces una técnica nueva hay gente que si no la conoce dice que eso no vale para nada. Pero eso pasa siempre con todo lo nuevo en la vida.
—¿Qué ventajas son las más evidentes?
—Incisiones más pequeñas, postoperatorios más cortos, estancias hospitalarias más corta, aunque la cirugía se alargue un poco más.
—¿Dónde se formó en estas técnicas?
—Se lo tengo que agradecer al jefe del servicio del Hospital de León de entonces, Alfredo Fernández. Me envió en comisión de servicios al Hospital Materno Infantil de Málaga, un lugar pionero en laparoscopia. Allí aprendí la técnica que entonces se hacía con unos equipos muy rudimentarios, nada que ver con lo que hay ahora. Cuando acabé la especialidad me incorporé al servicio de Ginecología y allí, en los años 90, empezamos a hacer cirugías como ligaduras de trompa por laparoscopia, luego quistes de ovarios y ampliamos la curva de aprendizaje. Mi formación la completé por mi cuenta en el Instituto de Clermont Ferrand en Francia, que tenía un equipo de laparoscopia de reconocimiento europeo. Enseñé a residentes y otros compañeros que operaban conmigo. Ahora entra dentro de la formación de la especialidad.
—Usted fue también el primero en introducir las ecografías 4D en León en la consulta privada.
—Es otro de los motivos del premio. La innovación de la tecnología en 4D. Yo fui el primero de León y de Castilla y León y el séptimo de España en contar en la consulta diaria con la ecografía 4D. Y así empezamos, introduciendo innovaciones. Ahora está en casi todas las consultas.
—¿Cuál será el próximo avance?
—De momento, se perfecciona la técnica. Desde el primer ecógrafo que yo compré en el año 2001 en 4D al que hay ahora no se parece en nada. Todo ha evolucionado y se ha perfeccionado. Lo último que ha salido es la tecnología de alta definición, el HD Light, que ya son imágenes más reales.

José Luis Díez, en la recogida del premio. DL
—¿Qué mitos ginecológicos sobre las salud de las mujeres ha permitido desterrar la tecnología?
—En el discurso de la entrega del premio dije que cuando yo empecé la especialidad el control del embarazo se hacía con la historia clínica, un tacto manual para ver como estaba el cuello del útero y una cinta de modista para medir el crecimiento del útero. Esas eran las técnicas de las que disponíamos para el control de los embarazos. Y mira dónde estamos ahora. Con las técnicas actuales, aunque siempre se pueden escapar cosas porque somos humanos, al feto se le ve casi el DNI. Nos ha facilitado hacer diagnósticos fetales antes de nacer, para que, en algunos casos, se pueda operar dentro del útero o para que nazca en los sitios adecuados para que puedan resolver la lesión que encontramos.
—En su experiencia de todos estos años ¿cree que las mujeres tienen ahora más conocimiento sobre salud sexual y reproductiva?
—Sí, muchísimo. Ha dejado de ser un tabú y ha habido un cambio significativo. A las mujeres ya no les importa usar las técnicas de fecundación in vitro y, sobre todo, a los hombres tampoco. Hace unos años le decías a un hombre que tenía que hacerse un seminograma (evaluar la calidad del semen) porque igual el problema estaba en él y poco menos que se sentían insultados y muchos se negaban. Hoy en día eso está aceptado y superado.
—Podría analizar la evolución de la sociedad con el comportamiento de las personas en su consulta.
—Sí, y para bien. La gente ha perdido muchos tabúes y vergüenzas. Ahora sabemos que hasta un 20% de las infertilidades son de origen masculino. Antes se ofendían los hombres porque pensaban que ellos no podían tener ese problema. Eso ya está desterrado.
—¿Cree que los dolores de la menstruación están suficientemente estudiados? Hasta hace poco los ginecólogos consideraban normal que la regla doliese.
—Hay un dismenorrea primaria que no tiene una causa patológica. Es el dolor que se quita después de tener el primer hijo. Hay otras que sí tienen una base patológica y la más frecuente es la endometriosis, que duele muchísimo. Aceptar el dolor no es fácil. Ahora tenemos medicamentos y variedad de anticonceptivos en el mercado que alivian de forma importante las dismenorreas y hay tratamientos para la endometriosis que hace innecesaria la intervención quirúrgica, que también ayuda a que disminuya el dolor.
—Las estadísticas alertan de un aumento de las enfermedades venéreas. ¿Cómo se abordan en las consultas ginecológicas?
—Las relaciones sexuales ya no son un tabú, como hace treinta años, y eso favorece la transmisión de enfermedades sexuales, pero es verdad que no son tan graves como hace años. Enfermedades como la sífilis yo no las veo en nuestro entorno, pero quizás en otros sí. Las que vemos son otras como la clamidea, que tienen buenos tratamientos y pocos efectos secundarios.
—¿Cree que hay una buena información sobre los métodos anticonceptivos?
—Sí. Hoy ya no es ningún problema porque hay información por todas partes. Yo inauguré el Centro de Planificación Familiar de la Seguridad Social de León en el año 1986, que se compartía con la Junta. Hicimos muchas charlas de información sobre los distintos tipos de anticonceptivos. Hoy en día ya hay información por todas partes, en internet y todos los medios.
—Hay mucha información pero los estudios dicen que la población más joven no utiliza el preservativo, que es lo que evita las enfermedades de transmisión sexual.
—Eso ya es un tema educacional y con la copa de más no piensan más, pero no es por falta de información, como ocurría hace treinta años. Ahora es más por inconsciencia.
—El tratamiento de la menopausia también ha evolucionado y hay especialistas que ya no la ven como una enfermedad, como ocurría antes.
—Es controvertido. Personalmente, siempre aconsejo tratar la menopausia precoz, en mujeres jóvenes. No es lo mismo empezar con la menopausia a los 40 que a los 57, el tratamiento es diferente. A los 57 hay que proteger los huesos pero a los 40 años hay que hacer un tratamiento sustitutivo hormonal, es decir, dar lo que el organismo deja de producir porque si no es así esa mujer va a envejecer de forma alarmante, mucho más que la mujer que no tenga la menopausia.
—¿A qué se refiere con envejecer de forma alarmante?
—Faltan los estrógenos, hay problemas en los huesos, en las articulaciones, sequedad vaginal, la piel se arruga más, se envejece. Hay problemas de descalcificación en la columna y cuando llegan a los 65 años hay dolores y vértebras aplastadas. En mi consulta, en contra de otras opiniones, siempre aconsejo tratar la menopausia, sobre todo si es precoz. Vemos a mujeres que llegan a la menopausia a los 55 años pero también otras que tienen fallos ováricos precoces, a los 40 ó 45 años a las que es obligado tratar.
—¿Qué reacción encuentra en las consultas?
—Hay un bulo extendido que vinculan el tratamiento hormonal con el cáncer. Todo es mentira. El tratamiento de la menopausia no produce cáncer si se hace de forma controlada y adecuada. El incremento de cáncer de mama es del 0,01% y los beneficios son muchísimo mayores.
—¿Qué es lo que más se ve en las consultas?
—Lo que más se hacen son controles preventivos y controles de embarazo, aunque ha disminuido la natalidad drásticamente. El mayor flujo viene de revisiones periódicas.
—Que no se incluyen en la cartera de servicios de Sacyl.
—No, si no tienes un problema no te mandan al ginecólogo, es poco entendible.
—¿Cuál es su consejo?
—Para las mujeres es que se hagan sus revisiones y citologías anuales. Y a los hombres que acudan al urólogo también una vez al año.