sábado 24/10/20
El panorama nacional

España sufre una segunda ola dentro de la segunda ola

Once comunidades han empeorado sus datos de incidencia en las últimas dos semanas y solo seis han visto bajar su ocupación en UCI.
corona
Varias personas hacen cola para entrar en el Mercat dels Encants de Barcelona este sábado. QUIQUE GARCÍA

Que esta segunda ola de la pandemia en España no se parece en casi nada a la primera onda es un mantra que repiten hasta la saciedad todos y cada uno de los responsables de Sanidad. Pero las últimas estadísticas desvelan que las diferencias no son solo la aparente imposibilidad del país para hollar la cima infectiva de una forma clara o que la mortalidad o el estrés de los sistemas asistenciales sea mucho menor ahora que la pasada primavera. Los datos de las dos últimas semanas han revelado que buena parte del país está siendo azotado por una nueva onda epidémica sin haber logrado todavía superar la curva. Una suerte -explican en el departamento que dirige Salvador Illa- de "segunda ola dentro de la segunda ola".

Y es que en los últimos 14 días la incidencia acumulada (IA) ha crecido en 11 de las 17 comunidades y en las dos ciudades autónomas. Solo en Madrid (con una espectacular caída de más del 30% que está siendo muy cuestionada por Sanidad), Canarias, Castilla-La Mancha, Baleares, Murcia y Cantabria la epidemia ha mejorado tomando como base esa IA, que es el indicador comúnmente más aceptado como el más fiable para determinar la evolución de la expansión del virus. Ha sido gracias a esas seis únicas autonomías que la situación epidemiológica de España, con una incidencia cada 100.000 habitantes de 280, no es todavía peor. Y ello, a pesar de que, todavía así, supera los umbrales de alerta máxima europeos.

Precisamente, las dos autonomías que mayor crecimiento en la incidencia han experimentado en esta recientísima "ola dentro de la ola", Cataluña, con un aumento del 84%, y Asturias, con una escalada del casi el 70%, son las que esta semana han tomado las medidas más drásticas para atajar la transmisión. Las dos autonomías parecen ser conscientes del empeoramiento de su situación sanitaria, a pesar de que los otros indicadores, como el incremento de casos o el estrés del sistema asistencial, todavía no se hayan visto influidos por los importantes repuntes. Mientras tanto, para los epidemiólogos no ha sido una sorpresa que las dos comunidades insulares, con caídas de incidencia de casi el 30% en Canarias y superiores al 11% en el caso de Baleares, estén entre los territorios con mejor evolución, habida cuenta de la escasísima movilidad actual, tanto nacional como internacional.

Para Sanidad, sí que no tiene mucha explicación que las dos ciudades norteafricanas, con las fronteras oficiales cerradas y con muchas comunicaciones menos con la península, estén entre los territorios con mayor aumento de la incidencia en esta segunda ola. Sobre todo, porque en la primera lograron salir bastante airosas. De hecho, la situación en las dos capitales empieza a ser muy preocupante. Melilla, que el pasado viernes tocó techo con una IA de 549 casos, es ya el segundo territorio de España con peor evolución, solo superada por Navarra. Los positivos en la ciudad han crecido un 45% en tan solo 14 días, el mayor aumento porcentual de todo el país. Melilla, que entre marzo y septiembre apenas contabilizó 1.069 positivos, sin embargo en lo que llevamos de mes de octubre ha sumado 485 contagios. Caso similar Ceuta, por su parte, con una incidencia también superior a la media de 325 casos, es el segundo territorio con mayor crecimiento porcentual de casos desde que comenzó este mes, con un aumento del 43% de los contagios. El caso de Ceuta es casi idéntico al de Melilla. En los siete meses primeros de la pandemia contabilizó 'solo' 643 contagios pero en las últimas dos semanas ha acumulado 281. Si dispar está siendo la evolución de la epidemia en los últimos días también está siendo heterogéneo el estrés que este repunte reciente de la crisis está provocando al sistema asistencial. Solo en seis comunidades ha bajado o sigue igual la ocupación de puestos de UCI por enfermos de covid con respecto a principios de mes. Son básicamente las autonomías en las que ha descendido la incidencia del virus, aunque hay casos particulares como el País Vasco que ha visto bajar el porcentaje de sus enfermos en las unidades intensivistas a pesar de haber sufrido un incremento de más del 16% de incidencia.

Para complicar más cualquier pronóstico están los datos de ocupación hospitalaria de pacientes con coronavirus. Aunque la proporción es menor que en UCI (la media nacional está en las camas de 'planta' en un 9,8% frente al 19,5% de las UCI) esta "segunda ola dentro de la ola" está golpeando más a estas infraestructuras no especializadas. Solo Madrid, Ceuta, Cantabria y Baleares tienen menos ocupación hospitalaria general de enfermos covid que hace dos semanas.

"Entonces, ¿hacia dónde vamos?". La respuesta es que nadie de prestigio se atreve a ligar su nombre a una predicción.

¿Por qué Sanidad no se cree del todo el 'milagro' madrileño?

Dicen en Sanidad que la respuesta a esta pregunta está en las tablas. Explican que todas las epidemias, no solo la actual del covid sino desde el Medievo, se vienen rigiendo históricamente por una serie de constantes matemáticas. Esto es: una enfermedad, dependiendo de su gravedad, provoca un porcentaje de ingresos hospitalarios, de casos muy graves (el equivalente moderno a ingresos en UCI) y de muertes. Una vez que esa constante se fija en función de la gravedad de la enfermedad, permanece invariable, de manera que el número de infectados tiene un reflejo "siempre bastante proporcional" pasados unos días en esos hospitalizados, ocupación de UCI y decesos. Pero en Madrid no está siendo así. Mientras que en las últimas dos semanas la transmisión ha bajado un 30,3%, la ocupación hospitalaria solo ha caído en tres puntos y la de las unidades intensivistas en siete. "Baja, pero no tanto", dicen en Sanidad. "Estos datos no se pueden manipular y son muy positivos", defiende el gabinete de Ayuso. 

España sufre una segunda ola dentro de la segunda ola