miércoles. 10.08.2022

Éxito leonés nacido de la emigración. Historias únicas

El Museo de la Emigración leonesa alberga numerosas historias de quienes abandonaron la provincia durante el siglo XX para buscar mejores oportunidades en América. Muchos de ellos hicieron grandes fortunas que usaron para agradecer a su tierra todo lo que les dio

Quien no conoce su historia, dicen, está condenado a repetirla. En el caso de la emigración, son las propias circunstancias externas, como crisis económicas o guerras las que inevitablemente provocan que los flujos migratorios se reaviven cada cierto tiempo, pero conocer cómo lo hicieron otros antes ayuda, sin duda, a comprender, aceptar y afrontar la situación.

Para facilitar esa labor, el Museo de la Emigración Leonesa se encarga desde 2018 de mostrar a sus visitantes la historia de las miles de personas que, durante finales del sigo XIX y gran parte del XX abandonaron su tierra para buscar mejores oportunidades en América.

Según explica Nuria Alonso, la directora del museo y de la Fundación Cepa, encargada de su mantenimiento, este proyecto pretende representar las historias de aquellos leoneses, orgullosos de sus raíces, que emprendieron y consiguieron grandes cosas, principalmente en México pero también en otros países de América y cuya estela a día de hoy sigue presente como nexo de unión entre las dos tierras.

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Las esculturas de la familia González Díez, mirando hacia México. MIGUEL F. B.

Además, el valor añadido de este proyecto está en la comparativa que se puede establecer con la situación de migración actual, que está llevando a miles de leoneses a labrar su futuro fuera de la provincia e incluso fuera del país en busca de «un futuro mejor».

«Lo que está ocurriendo ahora es diferente a lo que se cuenta aquí, pero al final, las circunstancias que te obligan a salir son las mismas. Irte de tu zona de confort no es fácil y si lo haces es porque algo te empuja a ello», explica Nuria Alonso. Por ello, pone en valor la importancia de un museo así en la actualidad para visibilizar esa historia que «siempre se repite». «Este es un museo que no pierde actualidad ni vigencia porque, aunque está enfocado a un periodo muy específico de la historia de la provincia, refleja una realidad latente», cuenta.

El conocimiento de los flujos de población pasados sirve para atender los actuales

Además, según explica, el museo busca atraer al mayor público posible, de todas las edades y con diferentes motivaciones para estar interesado en él. «A la gente mayor le emociona mucho porque conocen testimonios de personas que lo vivieron y a la gente joven les gusta porque es muy dinámico y es una forma de acercarles una historia que tienen que conocer», cuenta Alonso.

De este modo, la directora hace hincapié en la utilidad educativa que tiene para los más pequeños, especialmente en este momento en el que los desplazamientos de población forzosos están tan presentes. «En los colegios, a la hora de estudiar los flujos migratorios les vienen muy bien conocer esta realidad. Ahora mismo con el éxodo de ucrania lo están conociéndolo de primera mano», añade.

Cazurros y austeros

Con una maleta con poca ropa y muchos sueños, así partieron los protagonistas de este espacio que narran sus historias en diferentes interactividades y paneles que hacen de la muestra una experiencia inmersiva única.«No llevábamos mucha ropa porque no se podía, llevábamos un baúl con la ropa de todos los hijos y mi madre llevaba también ropa de cama. Yo llevaba unos pantalones, una camisa y poco más», así narra Don Pedro José Díez y Díez, actual presidente de la Agrupación Leonesa en México, su experiencia al dejar León para comenzar una nueva vida en México junto a su familia en la primera parte del museo titulada ‘Más allá de las circunstancias’.

Muchos de ellos se fueron solos, otros en familia y muchos otros acudieron a la llamada de amigos y conocidos que ya habían emigrado y prometían nuevas y enriquecedoras experiencias.«Allí había oportunidades porque el leonés es trabajador y en ese momento fueron a un país en el que estaba todo por hacer», así habla Alonso de la que, considera, fue la clave del éxito para la gran comunidad de emigrantes que se trasladaron a América, que según explica, tenían un carácter particular, basado en el trabajo y la prudencia gracias al cuál consiguieron prosperar.

«Sus sueños comenzaron a base de trabajo y de ahorrar, esa es una de las características que tuvieron todos los emigrantes leoneses», añade Alonso. De este modo, cada uno de ellos se labró poco a poco su futuro, emprendiendo diferentes proyectos muchos de los cuales llegaron tan lejos como el de la cervecería Modelo, que fundó Don Pablo Diez y que se ha situado a la cabeza como referente del éxito con firma leonesa.

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Maleta de los emigrantes. MIGUEL F. B.

Para asegurarse de reflejar la realidad que se vivió de la mejor forma posible, en la muestra del museo se incluyen representaciones de los negocios más recurrentes en la época. Colmados con todo tipo de productos, tiendas textiles o panaderías que llevaron a América la tradición repostera propia de la montaña leonesa, son algunos ejemplos de lo que en un principio fueron pequeña oportunidad y luego se convirtieron en grandes éxitos proveedores de riqueza para México y para León.

La filantropía ha sido una de las claves que caracterizaron a muchos de los emigrantes que hicieron fortuna en México. Tras una vida de duro trabajo, dejando atrás un hogar para construir otro con mejores perspectivas, quienes fueron acogidos por México desarrollaron un gran sentimiento de agradecimiento tanto con la tierra que les recibió como con las personas que hicieron posible su partida hacia un futuro mejor.

Para mostrar ese aprecio por su lugar de origen, la Agrupación Leonesa en México, que nació para amenizar la estancia de los emigrantes creando lugares de reunión para ellos, se esfuerza hoy en «preservar y difundir la identidad leonesa allí, incluso mejor de lo que lo hacemos en León» cuenta Nuria Alonso. Por otro parte Don Pablo Díez es quizá el mayor exponente de esa labor social que llevaron a cabo muchos con el capital que acumularon en su emprendimiento.

Al ser preguntado en una entrevista en que aplicaba su fortuna Don Pablo declaró que «parte en reforzar mis industrias o crear nuevas y parte en obras sociales por estimarlo un deber y una buena inversión». Con esta afirmación concluye la visita al museo, para poner en valor, como broche final, que la dura experiencia de la emigración ha remitido, no solo en un enriquecimiento cultural incalculable, sino también en toda una red de hermandad y filantropía que ensalza los valores del trabajo honrado.

Por último, esta huella social sigue a día de hoy dejando grandes labores a través de la Fundación Cepa, creada por los hermanos Don Cesáreo y Don Pablo González Díez, sobrinos de Don Pablo Díez, que colabora con diversas entidades del tercer sector para promover una sociedad justa e igualitaria para todos.

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